📖 Primera Lectura
Deuteronomio 7:6-11
6
porque tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios, a ti te ha elegido el Señor, tu Dios, para que seas el pueblo de su propiedad entre todos los pueblos que hay sobre la faz de la tierra.
7
»El Señor se ha prendado de vosotros y os ha elegido, no porque seáis el pueblo más grande de todos los pueblos, puesto que sois el más pequeño,
8
sino que ha sido por el amor del Señor y por su fidelidad a la promesa que hizo a vuestros padres. Por eso es por lo que el Señor os sacó con mano fuerte y os liberó de la casa de la esclavitud, del poder del Faraón, rey de Egipto.
9
Por tanto, reconoce que el Señor, tu Dios, es el Dios, el Dios fiel, que guarda por mil generaciones la alianza y el amor con quienes le aman y cumplen sus mandamientos;
10
y que sin demora retribuye con la perdición a los que le odian; no se retrasa en dar su merecido a quien le odia.
11
Guarda, pues, los mandamientos, leyes y normas, que yo te ordeno hoy que pongas en práctica.
🎵 Salmo
Salmo 103:1-4, 6-7, 8, 10
1
De David.
Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su Nombre santo.
2
Bendice, alma mía, al Señor,
no olvides ninguno de sus beneficios.
3
Él es quien perdona tus culpas,
quien sana tus enfermedades.
4
Quien rescata tu vida de la fosa,
quien te corona de misericordia y compasión.
6
El Señor hace obras justas
y justicia a todos los oprimidos.
7
Él mostró sus caminos a Moisés,
sus hazañas, a los hijos de Israel.
8
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en misericordia.
10
No nos trata según nuestros pecados,
ni nos paga según nuestras culpas.
📖 Otra Lectura
1 Juan 4:7-16
7
Queridísimos: amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios, y conoce a Dios.
8
El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor.
9
En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios: en que Dios envió a su Hijo Unigénito al mundo para que recibiéramos por él la vida.
10
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.
11
Queridísimos: si Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos unos a otros.
12
A Dios nadie le ha visto jamás. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor alcanza en nosotros su perfección.
13
En esto conocemos que permanecemos en Él, y Él en nosotros: en que nos ha hecho participar de su Espíritu.
14
Nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo como salvador del mundo.
15
Si alguien confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.
16
Y nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.