LaSantaBiblia.com.ar

Jueces 13


1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21


Nacimiento de Sansón

1*Los hijos de Israel volvieron a hacer lo que era malo a los ojos de Yahvé, y Yahvé los entregó en manos de los filisteos durante cuarenta años. 2Vivía entonces en Saraá un hombre de la familia de los danitas, de nombre Manué, cuya mujer era estéril y no tenía hijos. 3Apareció el Ángel de Yahvé a la mujer y le dijo: “He aquí que eres estéril y no has tenido hijo; pero concebirás y darás a luz un hijo. 4Ahora guárdate de beber vino o bebida fuerte, y no comas cosa inmunda. 5*Pues he aquí que concebirás y darás a luz un hijo sobre cuya cabeza no ha de pasar navaja, porque este niño será desde su nacimiento nazareo de Dios; y él comenzará a librar a Israel del poder de los filisteos.”

6Fue la mujer y habló con su marido, diciendo: “Un varón de Dios ha venido a mí, y era su aspecto como el del Ángel de Dios, muy temible, pero no le pregunté de dónde era, ni él me manifestó su nombre. 7Me dijo: «He aquí que concebirás y darás a luz un hijo. No bebas vino ni bebida fuerte, ni comas de ninguna cosa inmunda; porque el niño será nazareo de Dios, desde su nacimiento hasta el día de su muerte».”

8Entonces Manué oró a Yahvé, diciendo: “Oh Señor, te ruego que el varón de Dios que enviaste venga otra vez a nosotros y nos enseñe qué debemos hacer con el niño que ha de nacer.” 9Escuchó Dios el ruego de Manué y vino el Ángel de Dios otra vez a la mujer, cuando estaba sentada en el campo, pero Manué, su marido no se hallaba con ella. 10Entonces corrió la mujer a toda prisa y avisó a su marido, diciéndole: “He aquí, se me ha aparecido el varón que vino a mí el otro día.” 11Manué se levantó y siguió a su mujer, y llegado donde estaba el varón, le preguntó: “¿Eres tú el hombre que hablaste con esta mujer?” Respondió él: “Yo soy.” 12Y dijo Manué: “Cuando se cumpla tu palabra, ¿cuáles son los preceptos que habrá que observar respecto del niño y que ha de hacerse con él?” 13Contestó el Ángel de Yahvé a Manué: “Que la mujer se abstenga de cuanto le he indicado; 14que no coma nada de lo que viene de la vid, que no beba vino ni bebida fuerte ni coma cosa inmunda; que ella observe todo cuanto le he mandado.” 15*Entonces Manué dijo al Ángel: “Permítenos que te retengamos para prepararte un cabrito.” 16Pero el Ángel de Yahvé dijo a Manué: “Por más que me retengas no comeré de tu alimento; mas si quieres preparar un holocausto, lo has de ofrecer a Yahvé.” Pues Manué no sabía que era el Ángel de Yahvé. 17Y así preguntó al Ángel de Yahvé: “¿Cuál es tu nombre, para que te honremos cuando se cumpla tu palabra?” 18*A lo cual respondió el Ángel de Yahvé: “¿Por qué preguntas por mí nombre, siendo él admirable?” 19Tomó, entonces, Manué un cabrito con la oblación correspondiente, y lo ofreció sobre la peña a Yahvé quien hizo una cosa milagrosa, a la vista de Manué y su mujer. 20Pues al subir la llama de sobre el altar hacia el cielo, subió también el Ángel de Yahvé con la llama del altar. Viéndolo Manué y su mujer, se postraron en tierra sobre sus rostros. 21El Ángel de Yahvé no volvió a aparecerse a Manué y su mujer. Entonces conoció Manué que era el Ángel de Yahvé; 22y dijo Manué a su mujer: “Debemos morir porque hemos visto a Dios.” 23Pero su mujer le dijo: “Si Yahvé quisiera quitarnos la vida no habría aceptado de nuestras manos holocausto y oblación y no nos habría mostrado todas estas cosas, ni nos habría hecho oír palabras como éstas.”

24La mujer dio a luz un hijo, al cual puso por nombre Sansón. Creció el niño y Yahvé le bendijo. 25*Y el Espíritu de Yahvé comenzó a inspirarle en Mahané-Dan, entre Saraá y Estaol.



* 1. Sansón, el último de los Jueces, tuvo por adversarios en sus empresas a los filisteos. “Todo hacía de los filisteos los enemigos adecuados de Israel desde los primeros momentos: diversidad de raza, de lengua, de religión, de civilización. El filisteo fue para Israel el «incircunciso» por excelencia, es decir, el ser humano inferior, bajo todos los aspectos. Pero sin duda ninguna en los hechos de armas, y probablemente también por lo que se refiere a la organización civil, los filisteos eran en un principio superiores a Israel. Muy expertos en el mar —que siempre desconocieron los israelitas—, de carácter aventurero, su ciencia guerrera, tenía la experiencia heredada de las islas egeas y del Asia Menor, de donde procedían” (Ricciotti, Historia de Israel, p. 263 s.).

* 5. En toda esta narración se ve que Sansón está predestinado a ser un hombre extraordinario, una bendición para su pueblo. Nació de madre estéril y vivió toda su vida en el estado sagrado de nazareo. El nazareato comprendía la consagración de una persona a Dios, ora por un espacio de tiempo, ora para siempre. El nazareo o nazareno tenía que dejar crecer sus cabellos y abstenerse de toda bebida alcohólica y de toda impureza legal. Aquí se formula el voto no por voluntad del nazareo mismo, sino por la madre, por orden del Señor. Cf. el voto de Ana, madre de Samuel, en I Reyes 1, 11. Véase Números 6, 1 ss.

* 15. Un cabrito para agasajo, porque hasta ahora no se ha dado cuenta de que es un Ángel del Señor aquel con quien habla. Después de enterarse de esto le ofreció el cabrito como sacrificio (versículo 19).

* 18. El Ángel es el mismo Señor, como en Génesis 32, 22 ss. Siendo él admirable: Así anunció Isaías (9, 6) a Cristo. Véase lo que San Pablo dice de Él en su segunda venida (II Tesalonicenses 1, 16). Cf. Éxodo 13, 20; 33, 20; Deuteronomio 5, 26; Jueces 6, 22.

* 25. El Espíritu de Yahvé: cf. 3, 10; 11, 29; 14, 4; Números 27, 18 y nota. Sansón estaba dotado de una fuerza extraordinaria que Dios le había concedido bajo la condición de que quedase fiel a las obligaciones del nazareato: no cortarse el cabello ni tomar bebidas embriagadoras. Tan pronto como abandona las obligaciones de su estado lo abandona esa fuerza extraordinaria (véase capítulo 16).