Cuando los Apóstoles murieron, la Iglesia no quedó huérfana. Cristo había prometido el Espíritu Santo y por su asistencia surgió una generación de obispos, mártires, teólogos y monjes que recibieron la fe directamente de los Apóstoles o de sus discípulos, la vivieron en santidad, la explicaron a las nuevas generaciones y la defendieron contra las primeras grandes herejías: gnosticismo, arrianismo, nestorianismo, monofisismo, pelagianismo.
A esos hombres la Iglesia los llama "los Padres". Son la columna doctrinal viva entre Pentecostés (año 33) y el comienzo de la Edad Media (siglo VIII). Sin ellos, no entenderíamos la Trinidad, la Encarnación, los Sacramentos, la Iglesia como la conocemos. Leerlos es escuchar a la Iglesia primitiva.
La Iglesia reconoce cuatro criterios (San Vicente de Lerins · Decreto Gelasiano · siglo VI) para llamar a alguien Padre de la Iglesia:
Algunos Padres son también Doctores de la Iglesia (título que se da por la profundidad y vigencia perpetua de su enseñanza). De los 8 grandes Padres que verás abajo, los 8 son también Doctores.
Por tradición la Iglesia distingue 4 grandes Padres de Occidente (latinos) y 4 grandes Padres de Oriente (griegos). Son las ocho columnas sobre las que se apoyó la teología cristiana desde el siglo IV hasta hoy.
No son antigüedades de museo. Lo que dijeron sobre Cristo, sobre la Iglesia, sobre la Eucaristía, sobre María, sobre el bautismo y la confesión, es lo que la Iglesia sigue creyendo hoy. Los herejes modernos que dicen "la Iglesia inventó esto en la Edad Media" mienten · los Padres del siglo II ya estaban enseñando lo mismo que tu párroco enseña hoy.
San Ignacio de Antioquía (martirizado en el año 107) ya hablaba de la Eucaristía como "la carne de nuestro Salvador Jesucristo". San Justino (martirizado en el año 165) ya describía la Misa con el mismo orden que tenemos hoy. No hay un cristianismo "auténtico" anterior a la Iglesia Católica · la Iglesia Católica es ese cristianismo.