Las indulgencias son una gracia que la Iglesia concede para la remisión de la pena temporal debida por los pecados ya perdonados. Cuando una persona se confiesa, Dios perdona la culpa del pecado, pero queda una consecuencia espiritual que necesita purificación.
Es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados ya perdonados, que un fiel obtiene bajo ciertas condiciones por medio de la Iglesia. La Iglesia, como administradora de la gracia, aplica los méritos de Cristo y de los santos para ayudarnos en nuestro camino de santificación.
Indulgencia Parcial — remueve parcialmente la pena temporal.
Indulgencia Plenaria — remueve completamente la pena temporal. Es como una purificación total del alma.
Las indulgencias pueden aplicarse por uno mismo o por las almas del Purgatorio. Esto es un acto de caridad inmenso.
Para ganar una indulgencia plenaria se deben cumplir todas estas condiciones:
Si falta una condición, la indulgencia es parcial.
Las indulgencias son un acto de amor: amor a Dios y amor a las almas. Son una oportunidad para vivir más profundamente la fe y colaborar en la salvación de otros.
«Todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo.» (Mt 16,19)