La oración es el diálogo del alma con Dios. No importa si es larga o corta... lo importante es que sea sincera.
En todo momento. Es la oración perfecta enseñada por Jesús.
Antes de confesarse o al arrepentirse de los pecados.
En momentos de necesidad espiritual o consagración.
La oración es el diálogo del alma con Dios.
«Pedid y se os dará.» (Mateo 7,7)