Marcos primero porque es el más corto y directo — la "biografía" de Jesús. Mateo aporta el Sermón de la Montaña, el corazón ético del Evangelio. Lucas trae las parábolas más entrañables de la Misericordia, y el comienzo (Anunciación, Magnificat, Belén). Juan al final, porque es el Evangelio más espiritual — se lee mejor cuando ya conociste a Jesús por los otros tres.
Si llegaste hasta acá, ya conocés a Jesús como muy pocos católicos. Para seguir, hay varios caminos:
Hechos de los Apóstoles — leé los Hechos seguidos. Es el quinto Evangelio: cómo siguió la historia después de la Resurrección, cómo nació la Iglesia.
Cartas de San Pablo — empezá por Filipenses (la más alegre) y Romanos (la más doctrinal).
Salmos — uno por día. Son la oración que Cristo mismo rezó. Los 150 Salmos están acá.
Acompañalo con la Liturgia — cada día tiene un Evangelio asignado por la Iglesia. Es la lectura "comunitaria" de toda la Iglesia universal.