Deuteronomio
✦ Capítulo 27
III. Tercer discurso de Moisés
Erección de piedras recordatorias
1 Moisés con los ancianos de Israel, dio esta orden al pueblo: “Guardad todo el mandamiento que hoy os prescribo
2 Cuando hayas pasado el Jordán para entrar en el país que Yahvé, tu Dios, te va a dar, levantarás unas grandes piedras que revocarás con cal,
3 y escribirás sobre ellas todas las palabras de esta ley, pasado que hayas (el Jordán) para entrar en la tierra que Yahvé, tu Dios, te dará, tierra que mana leche y miel, como Yahvé, el Dios de tus padres, te lo tiene prometido
4 Cuando, pues, hayas pasado el Jordán levantaréis estas piedras, como os mando hoy, en el monte Ebal, y las revocaréis con cal
5 Erigirás allí un altar a Yahvé, tu Dios, un altar de piedras, a las que no haya tocado instrumento de hierro
6 De piedras toscas harás ese altar para Yahvé, tu Dios, y ofrecerás en él holocaustos a Yahvé, tu Dios
7 Ofrecerás sacrificios pacíficos; y comerás allí y te regocijarás en presencia de Yahvé, Dios tuyo
8 Escribirás sobre las piedras todas las palabras de esta ley en forma bien clara.”
Sanciones de la Ley
9 Entonces Moisés, con los sacerdotes levitas, habló a todo Israel, diciendo: “Guarda silencio y escucha, oh Israel. Hoy has sido constituido pueblo de Yahvé, Dios tuyo
10 Escucha, pues, la voz de Yahvé, tu Dios, y cumple sus mandamientos y sus leyes que hoy te prescribo.”
11 En aquel día, Moisés mandó al pueblo, diciendo:
12 “Pasado que hayáis el Jordán, se pondrán sobre el monte Garizim, para bendecir al pueblo estas (tribus) : Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín
13 Y para maldecir se pondrán sobre el monte Ebal las siguientes (tribus) : Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí
14 Entonces los levitas tomarán la palabra, y en voz alta dirán a todos los hombres de Israel:
15 ‘¡Maldito el hombre que hace estatua o imagen de fundición, abominación a Yahvé, obra de artífice, y la pone en lugar oculto!’ Y responderá todo el pueblo y dirá: ‘¡Amén!’
16 ‘¡Maldito el que desprecia a su padre y a su madre!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’
17 ‘¡Maldito el que remueve los lindes de su prójimo!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’
18 ‘¡Maldito el que hace errar al ciego en el camino!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’
19 ‘¡Maldito el que tuerce el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’
20 ‘¡Maldito el que se acuesta con la mujer de su padre, porque ha levantado la cubierta del lecho de su padre!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’
21 ‘¡Maldito el que peca con una bestia cualquiera!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’
22 ‘¡Maldito el que se acueste con su hermana, hija de su padre o hija de su madre!’ Y todo el pueblo dirá ‘¡Amén!’
23 ‘¡Maldito el que se acuesta con su suegra!’ Y todo el pueblo dirá ‘¡Amén!’
24 ‘¡Maldito el que ocultamente mata a su prójimo!’ Y todo el pueblo dirá ‘¡Amén!’
25 ‘¡Maldito aquel que acepta soborno para matar un inocente!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’
26 ‘¡Maldito el que no persevera en las palabras de esta Ley para ponerlas en práctica!’ Y todo el pueblo dirá: ‘¡Amén!’ if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
6 Piedras toscas: Compárese este deseo de Dios con la orgullosa suficiencia de los que prefirieron fabricar ladrillos y fueron confundidos (Génesis 11, 3). Cf. Éxodo 20, 25; Josué 8, 31 ↑
11 ss. Cf. 11, 29 y nota. Seis tribus han de estar en el monte Garizim para responder con un Amén a las bendiciones, y seis en el monte Ebal para confirmar las maldiciones, mientras los sacerdotes con el Arca estarán en el medio, anunciando en alta voz las maldiciones y bendiciones. El Garizim está al Sur, el Ebal al Norte de Siquem. Entre ambos montes se extiende el valle donde ha de realizarse la impresionante escena. Nácar-Colunga observa que no han faltado piadosos comentaristas que han visto en esta escena como un anuncio y figura del juicio universal. El Garizim (división) significaría “las ovejas, que aquel día estarán a la diestra de Jesucristo; el Ebal (abismo), por el contrario a los cabritos o condenados que estarán a la izquierda de Jesús”. Dejando de un lado las etimologías, que son muy dudosas, nada ha de oponerse a tal comparación ↑
26 San Pablo cita esto para señalar la superioridad de la Ley de la Gracia (Gálatas 3, 10). Cf. Santiago 2, 10 ↑