Salmos
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✦ Capítulo 17
Gratitud de David
1 Al maestro de coro. Del servidor de Dios, de David, el cual dirigió al Señor las palabras de este cántico en el día en que le libró de las manos de todos sus enemigos y de las de Saúl
2 Y dijo: Te amo, Yahvé, fortaleza mía, mi peña, mi baluarte, mi libertador,
3 Dios mío, mi roca, mi refugio, broquel mío, cuerno de mi salud, asilo mío
4 Invoco a Yahvé, el digno de alabanza, y quedo libre de mis enemigos
5 Olas de muerte me rodeaban, me alarmaban los torrentes de iniquidad;
6 las ataduras del sepulcro me envolvieron, se tendían a mis pies lazos mortales
7 En mi angustia invoqué a Yahvé, y clamé a mi Dios; y Él, desde su palacio, oyó mi voz; mi lamento llegó a sus oídos
8 Se estremeció la tierra y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes y vacilaron, porque Él ardía de furor
9 Humo salió de sus narices; de su boca, fuego devorador; y despedía carbones encendidos
10 Inclinó los cielos, y descendió con densas nubes bajo sus pies
11 Subió sobre un querube y voló, y era llevado sobre las alas del viento
12 Se ocultaba bajo un velo de tinieblas; aguas tenebrosas y oscuras nubes lo rodeaban como un pabellón
13 Se encendieron carbones de fuego al resplandor de su rostro
14 Tronó Yahvé desde el cielo, el Altísimo hizo resonar su voz;
15 y lanzó sus saetas y los dispersó; multiplicó sus rayos, y los puso en derrota
16 Y aparecieron a la vista los lechos de los océanos; se mostraron desnudos los cimientos del orbe terráqueo, ante la amenaza de Yahvé, al resollar el soplo de su ira
17 Desde lo alto extendió su brazo y me arrebató, sacándome de entre las muchas aguas;
18 me libró de mi feroz enemigo, de adversarios más poderosos que yo
19 Se echaron sobre mí en el día de mi infortunio; pero salió Yahvé en mi defensa,
20 y me trajo a la anchura; me salvó porque me ama
21 Yahvé me ha retribuido conforme a mi rectitud; me remunera según la limpieza de mis manos
22 Porque seguí los caminos de Yahvé, y no me rebelé contra mi Dios;
23 porque mantuve ante mis ojos todos sus mandamientos y nunca aparté de mí sus estatutos
24 Fuí íntegro para con Él, y me cuidé de mi maldad
25 Yahvé me ha retribuido conforme a mi rectitud; según la limpieza de mis manos ante sus ojos
26 Tú eres misericordioso con el misericordioso; con el varón recto, eres recto
27 Con el sincero, eres sincero; y con el doble, te haces astuto
28 Tú salvas al pueblo oprimido, y humillas los ojos altaneros
29 Eres Tú quien mantiene encendida mi lámpara, oh Yahvé; Tú, Dios mío, disipas mis tinieblas
30 Fiado en Ti embestiré a un ejército; con mi Dios saltaré murallas
31 ¡El Dios mío!... Su conducta es perfecta, Su palabra acrisolada. Él mismo es el escudo de cuantos lo buscan como refugio
32 Pues ¿quién es Dios fuera de Yahvé? o ¿qué roca hay si no es el Dios nuestro?
33 Aquel Dios que me ciñó de fortaleza e hizo inmaculado mi camino
34 El que volvió mis pies veloces como los del ciervo, y me afirmó sobre las cumbres
35 El que adiestró mis manos para la pelea, y mi brazo para tender el arco de bronce
36 Tú me diste por broquel tu auxilio, me sostuvo tu diestra; tu solicitud me ha engrandecido
37 Ensanchaste el camino a mis pasos, y mis pies no flaquearon
38 Perseguía a mis enemigos y los alcanzaba; y no me volvía hasta desbaratarlos
39 Los destrozaba y no podían levantarse; caían bajo mis pies
40 Tú me revestías de valor para el combate, sujetabas a mi cetro a los que me resistían
41 Ponías en fuga a mis enemigos. dispersabas a cuantos me aborrecían
42 Vociferaban, mas no había quien los auxiliase; (clamaban) a Yahvé mas Él no los oía
43 Y yo los dispersaba como polvo que el viento dispersa; los pisoteaba como el lodo de las calles
44 Me libraste de las contiendas del pueblo, me has hecho cabeza de las naciones; un pueblo que no conocía me sirve;
45 con atento oído me obedecen; los extraños me adulan
46 Los extranjeros palidecen, y abandonan, temblando, sus fortalezas
47 ¡Vive Yahvé! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Sea ensalzado el Dios mi Salvador!
48 Aquel Dios que me otorgó la venganza, que sujetó a mí las naciones;
49 que me libró de mis enemigos, que me encumbró sobre mis opositores, y me salvó de las manos del hombre violento
50 Por eso te alabaré entre las naciones, oh Yahvé; cantaré himnos a tu Nombre
51 Él da grandes victorias a su rey, y usa de misericordia con su ungido, con David y su linaje, por toda la eternidad. if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 David entona esté grandioso Salmo al Dios de los ejércitos por la victoria obtenida sobre sus enemigos. Fue compuesto por el rey profeta probablemente poco antes de concluir su gloriosa vida. Véase el paralelo en II Reyes capítulo 22 ↑
3 Mi roca: No es fácil apreciar, sin honda meditación, todo lo que significa para nosotros el poder decir esta palabra, tan reiterada en la Biblia. El que tiene conciencia de que no puede contar con su propia nada, ni menos con los demás, que también son la nada, comprenderá lo que es la dicha inmensa de tener una roca que es firme siempre y más acogedora que una madre. San Pablo parece citar este versículo según los LXX en Hebreos 2, 13, refiriéndose a la confianza del propio Cristo en el Padre celestial ↑
4 El celebrante de la Misa, después de consumir la Hostia y antes de hacerlo con el cáliz, exclama con el Salmo 115: “¿Qué daré al Señor por todo lo que Él me da?” Y más adelante pronuncia este versículo para mostrarnos que la oración que alaba la misericordia divina es el mejor homenaje que nuestra miseria puede rendir al Amor del Padre. Así lo enseña San Pablo en Hebreos 13, 15 y esto es lo que hace David en los Salmos. Cf. Salmos 12, 6; 49, 23; 68, 31 s., etc ↑
8 ss. En Salmo 96, 3 se muestra en forma semejante la Parusía de Cristo. Esta ira sublime con que Dios acude misericordiosamente en socorro de David, su amigo, nos muestra lo que será “la ira del Cordero” en el gran día del Señor, cuando Cristo venga con gloria a premiar a los que lo esperan y a confundir a los que no quieren ser sus amigos (cf. Apocalipsis 6, 16 s.; 19, 11 ss.; I Tesalonicenses 4, 16; II Timoteo 4, 8, etc.) ↑
11 “Los querubines” son el trono del Señor y le sirven de carroza. Véase en Éxodo capítulo 25 su descripción y su posición en el Arca de la Alianza. Cf. Salmo 79, 2; Ezequiel 1, 4 ss ↑
17 Me arrebató: cf. versículo 8 ss. y nota. Las muchas aguas aparecen igualmente en Apocalipsis 17, 1 y su significado se explica en Apocalipsis 17, 15 como representativo de los pueblos gentiles. Véase Salmo 137, 7; 143, 7, donde se formula una súplica semejante ↑
20 Anchura: Seguridad que Dios presta a David, su amigo fiel. El segundo hemistiquio nos descubre expresamente cómo, si Dios nos hace misericordia, es a causa de su amor por nosotros, aunque ello nos parezca cosa increíble al pensar que merecemos todo lo contrario. Esta luz, que aparece en innumerables pasajes, es la llave por excelencia que nos abre el sentido de las Escrituras y los secretos pensamientos de Dios (Jeremías 29, 11; 31, 3; Isaías 55, 8; Salmo 32, 11; 102, 13; Efesios 2, 4; I Juan 4, 10 y 17, etc.) ↑
21 David no se alaba a sí mismo sino que siempre lo atribuye todo a Dios que lo había preparado, como observa San Agustín. Por lo demás, no olvidemos que David es figura de Cristo, el único que puede hablar así de su propia justicia, pues todos los demás nos salvamos por misericordia gracias a los méritos de su redención. Cf. Juan 8, 29 y 46; II Concilio Arausicano Canon 22 ↑
22 ss. Aquí vemos de donde viene la limpieza señalada en los versículos 21 y 25: de haber tomado por normas de vida no las iniciativas propias (como las de Salmo 11, 5), sino lo que enseña Dios con sus divinas Palabras (versículo 23). El versículo 24 confirma la desconfianza del salmista en sí mismo, consciente de la debilidad humana ↑
26 s. Es la doctrina del Padrenuestro (Mateo 6, 12-15). Vemos así claramente cómo no nos conviene obrar sólo según la humana equidad, para que Dios no nos trate según la justicia, sino guiarnos por la caridad, para que Él la tenga abundante con nosotros (cf. Mateo 7, 2; Lucas 6, 38; Mateo 18, 21-35, etc.). Y temblemos de aparecer dobles en su presencia ↑
28 Muchas profecías coincidentes con este pasaje anuncian que la salvación de Israel le vendrá cuando esté en el fondo de su abatimiento. Cf. Salmo 101, 21; Sofonías 3, 12 y notas. Este versículo forma el Ofertorio de la preciosa y poco conocida Misa votiva “contra paganos”, que, como la precedente “de la propagación de la fe”, está llena de riquezas bíblicas ↑
29 “Nuestra luz no nos viene de nosotros; Dios es la claridad que nos ilumina. Por nosotros mismos somos tinieblas; pero Dios esclarece esas tinieblas con los resplandores de su misericordia y de su amor” (San Agustín). Cf. Salmo 35, 10. Dios es la luz (I Juan 1, 5), y su iluminación nos viene por el Evangelio de su Enviado Jesucristo (Juan 1, 4; 8, 12; 12, 46; II Timoteo 1, 10). Las palabras “quien mantiene encendida” no figuran en II Reyes 22, 29. Ubach las suprime también aquí, como añadidas ↑
31 Delicioso elogio del divino Padre y de su Palabra. Cf. Salmos 11, 7; 118, 140; II Timoteo 1, 8. Estos y muchos otros textos nos hacen comprender la falacia de los que impíamente tildan de escandalosa la Sagrada Escritura porque se expresa con la claridad propia de la Verdad absoluta, sin los rodeos literarios de los hombres. Estos han llegado a decir que “las palabras sirven a cada uno para ocultar lo que piensa” en tanto que Dios, en sus Palabras, nos muestra las más íntimas verdades de nuestro interior (Hebreos 4, 2) y hasta nos descubre, como lo reveló Jesús, los arcanos mismos de la Trinidad (Juan 15, 15). Cf. I Corintios 2, 10 ↑
34 Sobre las cumbres: Durante la persecución de Saúl, David pasó varios años entre montañas y cuevas (I Reyes capítulos 22-26) ↑
40 ss. Notemos la perfecta simplicidad de niño con que se expresa David. Es como si dijera: soy el primer asombrado de verme fuerte, pues todo es puesto por Ti, oh Señor, sobre mi nada. Así también habló María Santísima en Lucas 1, 48. Todo lo que sigue de este Salmo pone de relieve el estupendo triunfo de esa humildad de David ↑
44 Cabeza de las naciones: David extendió su dominio sobre pueblos ajenos hasta las orillas del Éufrates. Pero también encierran estas palabras un sentido profético siendo el reino de David figura del reinado de Cristo (San Atanasio y San Agustín). Cf. Salmo 71 ↑
45 s. El salmista desarrolla el pensamiento del versículo 44. De todas las partes vienen pueblos para someterse al rey victorioso ↑
50 San Pablo (Romanos 15, 9 ss.) cita este pasaje junto con Salmo 116, 1 y con Isaías 11, 10 donde se anuncia que de la raíz de Jesé o Isaí (el padre de David) saldrá el que ha de regir a las naciones gentiles, las cuales esperan en Él ↑
51 Y su linaje por toda la eternidad: Confirmase aquí la trascendencia mesiánica del versículo anterior. Cf. Salmo 88, 25 ss.; Eclesiástico 47, 13; Lucas 1, 55. Al escribir esto, David pensaba sin duda que iba a cumplirse inmediatamente en su familia, ignorando aún que la promesa, extendida a Salomón con carácter condicional (cf. Salmo 88, 31 ss.; II Reyes 7, 12-17), quedaría demorada por culpa de éste y de sus descendientes (cf. III Reyes 11, 31 ss.), hasta los tiempos mesiánicos. Cf. Salmo 95, 10 ss. y notas ↑