✝ JESÚS POR MARÍA · PARA LA GLORIA DE DIOS
Salmos
Antiguo Testamento
✦ Capítulo 104
Yahvé, fiel con su pueblo ingrato
1 Celebrad a Yahvé, aclamad su Nombre, proclamad entre los gentiles sus proezas
2 Cantadle, entonadle salmos, relatad todas sus obras maravillosas
3 Gloriaos de su santo Nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Yahvé
4 Fijaos en Yahvé y su fortaleza, buscad sin cesar su rostro
5 Acordaos de las maravillas que hizo, de sus prodigios y de las sentencias de su boca,
6 vosotros, descendencia de Abrahán, su siervo, hijos de Jacob, su escogido
7 El mismo Yahvé es nuestro Dios; sus juicios prevalecen en toda la tierra
8 Se acuerda siempre de su alianza, promesa que hizo por mil generaciones;
9 del pacto concertado con Abrahán, del juramento que hizo a Isaac,
10 que confirmó a Jacob, como firme decreto, y como testamento eterno a Israel,
11 diciendo: “A ti te daré la tierra de Canaán, como porción hereditaria vuestra.”
12 Cuando eran pocos en número, muy pocos, y peregrinos en aquella tierra, y vagaban de nación en nación, y de este reino a aquel pueblo,
14 a nadie permitió que los oprimiese, y por causa de ellos castigó a reyes:
15 “Guardaos de tocar a mis ungidos, ni hacer mal a mis profetas.”
16 Atrajo el hambre sobre aquella tierra, y se retiró toda provisión de pan
17 Envió delante de ellos a un varón: a José vendido como esclavo
18 Le habían atado los pies con grillos, y encerrado en hierro su cuello,
19 hasta que se cumplió lo que él predijo, y la Palabra del Señor lo acreditó
20 Mandó desatarlo el rey, el soberano de aquellos pueblos, y lo libertó
21 Lo constituyó señor de su propia casa, y príncipe de todos sus dominios,
22 para que a su arbitrio instruyese a los magnates y enseñara sabiduría a los ancianos
23 Entonces entró Israel en Egipto; Jacob fue peregrino en tierra de Cam
24 Y Él multiplicó a su pueblo en gran manera, y le hizo más poderoso que sus adversarios
25 Mudó a éstos el corazón para que odiasen a su pueblo, y urdiesen tramas contra sus siervos
26 Entonces envió a Moisés su siervo, a Aarón, el elegido,
27 quienes obraron entre ellos sus maravillas y prodigios en la tierra de Cam
28 Mandó tinieblas, y se hizo oscuridad, mas se resistieron contra sus palabras
29 Convirtió sus aguas en sangre e hizo morir sus peces
30 Su tierra brotó ranas hasta en la cámara de sus reyes
31 Habló, y vinieron enjambres de moscas y mosquitos por todos sus confines
32 Por lluvia les mandó granizo, y fuego que inflamaba su tierra,
33 y destruyó sus viñas y sus higueras, y destrozó los árboles en su territorio
34 A una orden suya vinieron langostas, y orugas sin número,
35 que devoraron toda la hierba de sus prados, y comieron los frutos de sus campos
36 Y dio muerte a todo primogénito en su tierra, las primicias de todo su vigor
37 Mas a ellos los sacó con oro y plata, sin un enfermo en todas sus tribus
38 Alegráronse los egipcios de su salida, pues los había sobrecogido el terror
39 Extendió Él una nube para cubrirlos, y un fuego que resplandeciese de noche
40 Pidieron, y les envió codornices; y los sació con pan del cielo
41 Hendió la peña, y brotaron aguas, que corrieron por el desierto como arroyos
42 Porque se acordó de su santa palabra, que había dado a Abrahán, su siervo
43 Así sacó a su pueblo con alegría, con júbilo a sus escogidos
44 Y les dio las tierras de los gentiles y poseyeron los bienes de los pueblos,
45 para que guardaran sus mandamientos y obedecieran sus leyes. ¡Hallelú Yah! if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 Los dos Salmos que vienen son correlativos, y hemos indicado su asunto en los respectivos títulos. El 104 muestra a Yahvé fiel con su pueblo ingrato. El 105 muestra a Israel ingrato con su Dios fiel. El presente abarca especialmente desde el Pacto con Abrahán hasta la entrada de Israel en la tierra prometida. Los primeros quince versículos que se encuentran también en I Paralipómenos 16, 8-22, fueron cantados en el traslado del Arca al monte Sión. Los demás revisten carácter didáctico y tienen por objeto excitar en el corazón del pueblo teocrático la gratitud para con su fiel protector, mediante el recuerdo de sus promesas y sus bondades. Cf. Salmo 102, 2 y nota. Estas síntesis de la historia de Israel son frecuentes en la Biblia, y siempre tienen gran elocuencia y ofrecen honda enseñanza. Cf. Salmos 77, 105 y 106; Judit 5, 5 ss.; Nehemías 9, 6 ss.; Hechos 7, etc. Entre los gentiles: Cf. Salmo 95, 3 y nota; Isaías 12, 4
3 s. Alégrese: al descubrir cuan bueno ha sido. Y para eso: fijaos , es decir, detened vuestra atención en Él y no queráis vivir siempre olvidándolo como si fuese cosa secundaria. ¡Mirad cómo Él no se olvida! (versículo 8)
5 Las sentencias: Los castigos que Dios infligió a Egipto y Canaán en favor de Israel. Cf. Éxodo 6, 6; 7, 4; 12, 12, etc
6 Este llamado no ha de sonar como ajeno para nuestro espíritu, pues también nosotros somos hijos de Abrahán por la fe (Romanos 4, 16; Efesios 2, 12 ss.)
8 Su alianza: Las promesas dadas a los patriarcas (versículo 9 ss.) y confirmadas después con nuevas promesas a David y a los profetas. Cf. Génesis 12, 7; 13, 14 s.; 15, 18; 22, 16 ss.; 26, 3 ss.; 28, 13 s.; etc. La primera promesa de Dios es hecha en el Paraíso y se llama Protoevangelio (Génesis 3, 15). Noé recibe más tarde otra, con el arco iris por testigo (Génesis 9, 8 ss.; Salmo 88, 35). La promesa por antonomasia (la Tierra Santa y el Mesías) es llamada Alianza patriarcal porque era el fundamento del pacto que hizo Dios con Abrahán (Génesis 17). Después vino la llamada Antigua Alianza con Israel, mediante Moisés y la Ley (Éxodo 20 ss.), pero sin abolir las promesas anteriores (Gálatas 3; Lucas 1, 55 y 73). Luego la promesa hecha a David (II .Reyes 7, 14; cf. Salmo 88, 31 y notas). Sobre la nueva Alianza prometida por los Profetas a Israel y Judá, cf. Jeremías 31, 31 ss. (citado por Hebreos 8, 8 ss. y 10, 16 s.). Pero aunque ellos rechazaron a Cristo (Juan 1, 11), Él se hizo mediador de esa Alianza con su sangre (Lucas 22, 20). Cf. Mateo 23, 39; Juan 19, 37; Isaías 59, 20 s., citado por Romanos 11, 26 s
12 s. Recuerda la primitiva vida nómada de los patriarcas en Canaán. Sólo una tumba tuvieron en propiedad: la cueva de Macpelá (Génesis 23, 4; 24, 30; cf. Hebreos 11, 8 ss. y notas). Ello no obstante, no los despreciaba el Dios de los humildes, y los cuidaba como su preciosa herencia. Véase, sobre estos orígenes, el patético capítulo 16 de Ezequiel
14 ss. Cf. versículo 44; Ester 9, 16; Joel 3, 1 ss.; Romanos 11, 28, etc. Dios hace ostentación de su predilección por su pueblo y no admite que nadie le pida cuentas de ella ni se escandalice de su divino beneplácito, que todo lo hace por amor (Salmo 135, 17 ss.). Humillando así nuestro entendimiento para aceptar sin reparo sus designios (II Corintios 10, 5) es como sacaremos de la Escritura el fruto de la sabiduría (Romanos 11, 29-36)
15 Mis ungidos... mis profetas: Los patriarcas, depositarios de las promesas divinas (Génesis 20, 7; 27, 27 ss.; 49, 1 ss. etc.) y aun todos los israelitas, que Dios cuida como la pupila de sus ojos (Dom Puniet)
17 ss. Es una recapitulación de la historia de José que, vendido por sus hermanos, después de grandes desventuras llegó a ser administrador de la casa y reino del Faraón de Egipto (Génesis capítulos 31 ss.)
18 Alude a la prisión de José en Egipto
21 La Liturgia lo aplica al patriarca San José para señalar su poder ante Dios
22 Sobre el joven que enseña al anciano, cf. Salmo 118, 99 s
23 La Tierra de Cam es el mismo Egipto (Génesis 46), que los hebreos llaman Misraim porque este hijo de Cam propagó allí su descendencia
24 s. Véase Éxodo 1,9 ss. Mudó (versículo 25): Es el endurecimiento de que habla Éxodo 7, 3
26 Véase Éxodo capítulo 4; Hebreos 5, 4
28 ss. Se resistieron: Los egipcios. Sigue la enumeración de las plagas que Dios les mandó entonces (Éxodo capítulos 7-11) que (omitiéndose la 5ª. y la 6ª.) van alternadas así: 1ª. versículo 29; 2ª. versículo 30; 3ª. versículo 31 b; 4ª. versículo 31 a; 7ª. versículo 33; 8ª. versículo 34; 9ª. versículo 28; 10ª. versículo 36. Cf. Salmo 77, 43 ss. y notas
36 Véase Éxodo 12, 29
37 A ellos: A los israelitas, y Él mismo les mandó que despojasen de esas riquezas a los egipcios (Éxodo 12, 35 s.; Sabiduría 10, 19 y nota)
39 Una nube: Cf. Salmo 77, 14; I Corintios 10, 1. Sobre los prodigios que siguen, léase Éxodo 13, 21; 14, 6; 16, 14 ss.; Números 20, 8 ss
44 Véase versículo 14 y nota; Deuteronomio 32, 8
45 Para que guardaran: Literalmente: para que guarden ; forma llena de ternura si se considera que el Salmo se escribió mucho después y cuando bien se sabía ya que no los habían guardado (cf. Salmo 105, 1 y nota). Es que el salmista no ha querido poner aquí ninguna nota de reproche, sin duda para no empañar este poema de pura misericordia. El contraste con la ingratitud del pueblo ha quedado para el Salmo siguiente
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