En el cerro del Tepeyac, diez años después de la caída de Tenochtitlán, la Virgen se aparece a un indígena llamado Juan Diego. Le habla en náhuatl, lo llama "Juanito", y le pide construir un templo. Como prueba para el obispo, Juan Diego lleva en su tilma rosas frescas en diciembre — y al desplegarla aparece, milagrosamente impresa, la imagen de la Virgen que se conserva hasta hoy.
El milagro de Guadalupe no fue solo una aparición: fue la conversión de un continente. En los años siguientes, ocho millones de indígenas pidieron el Bautismo. Es la mayor cosecha evangelizadora de la historia.
Es la primera aparición mariana de la historia: la Virgen María, todavía viva en Jerusalén, se apareció en cuerpo y alma a Santiago Apóstol, que predicaba sin éxito en la lejana Hispania. Le pidió que construyera allí, sobre un pilar de jaspe, una capilla en su honor. Es la única aparición mariana ocurrida en vida de la Virgen.
Aquel pilar y aquella primera capilla son hoy la Basílica del Pilar de Zaragoza, lugar de peregrinación desde hace casi dos mil años. La Virgen del Pilar es Patrona de España, de la Hispanidad y de la Guardia Civil; su fiesta coincide con el Día de la Raza, recordando que de Hispania partieron quienes llevaron el Evangelio a América.
En la capilla de las Hermanas de la Caridad de París, la Virgen se aparece tres veces a una joven novicia, Catalina Labouré. En la segunda aparición le muestra una imagen suya con rayos de luz brotando de sus manos, rodeada por una inscripción: "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos". Y le pide acuñar una medalla con esa imagen.
La medalla se difunde por millones, y los milagros y conversiones son tantos que el pueblo la llama "Medalla Milagrosa". Más información en la página específica de la Medalla.
Una niña pobre y enfermiza, casi analfabeta, va a buscar leña a la gruta de Massabielle. Una "señora" hermosísima se le aparece dieciocho veces. En una de las apariciones, la Virgen le dice una frase que la niña no entiende y repite tal cual al cura: "Soy la Inmaculada Concepción" — un dogma que el Papa Pío IX acababa de definir solemnemente cuatro años antes, en 1854.
Bernardita pide a la Virgen que haga aparecer una fuente. La Virgen le señala el suelo. Bernardita escarba con sus manos y brota agua — el manantial que hoy sigue manando y que ha sido escenario de miles de curaciones inexplicables reconocidas por la Iglesia.
En una montaña de los Alpes, una "bella señora" llorando aparece a dos pastorcitos. Les habla del olvido en que ha caído el día del Señor (el domingo), de las blasfemias del pueblo, de la falta de oración. Llora porque su Hijo está siendo otra vez crucificado por nuestra indiferencia.
La Iglesia aprobó la aparición en 1851. La Virgen de La Salette es invocada como Reconciliadora de los pecadores — la que llora porque nos perdemos, y nos llama de vuelta.
En plena Primera Guerra Mundial y en vísperas de la Revolución Rusa, la Virgen se aparece seis veces a tres pastorcitos en Cova da Iria. Cada aparición ocurre el día 13 entre mayo y octubre. En la última, el 13 de octubre, ante setenta mil personas, ocurre el "Milagro del Sol": el astro danza en el cielo y se acerca a la tierra. La prensa secular lo cubre como noticia mundial.
La Virgen pide tres cosas: el rezo diario del Rosario, la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón, y la devoción de los cinco primeros sábados de mes en reparación. Confía a los videntes los tres famosos "Secretos" — uno de los cuales anuncia "una guerra peor" si no se convierte la humanidad (cumplido en la Segunda Guerra Mundial), y otro habla del sufrimiento de la Iglesia y de un Papa que es atacado.
No es una aparición en el sentido estricto, sino un signo prodigioso. Un hacendado portugués pide a un amigo de Brasil que le envíe una imagen de la Virgen para construir un oratorio. Llegan dos pequeñas imágenes en una carreta. En medio del recorrido por la pampa, los bueyes se detienen junto al río Luján y no quieren avanzar. Bajan las cargas — nada. Vuelven a poner solo una de las imágenes (la Inmaculada Concepción) y los bueyes avanzan. Dejan la otra. Avanzan. Dejan la primera. Se detienen de nuevo.
El pueblo entendió: la Virgen quiso quedarse allí. En ese sitio surgió la basílica de Luján, hoy uno de los santuarios más visitados del mundo. La Virgen de Luján es la Patrona de Argentina, Uruguay y Paraguay. Su pequeña imagen está vestida con los colores de la bandera argentina, regalo del pueblo.
Existen muchas otras advocaciones marianas reconocidas y queridas por la Iglesia:
Nuestra Señora del Carmen (Monte Carmelo) — la que dio el escapulario a San Simón Stock. Ver devoción.
Nuestra Señora de los Dolores — la Madre del Calvario, con sus Siete Dolores y las siete gracias prometidas. Ver devoción.
Nuestra Señora del Rosario — la Madre que enseñó al Pueblo de Dios la oración mariana por excelencia. Ver Rosario.
Inmaculada Concepción — el dogma definido en 1854. María concebida sin pecado original desde el primer instante.
Y muchas advocaciones locales: Virgen del Valle (Catamarca), del Milagro (Salta), del Rosario de San Nicolás, Itatí (Corrientes), Aparecida (Brasil), Caridad del Cobre (Cuba), Coromoto (Venezuela), Chiquinquirá (Colombia), Suyapa (Honduras), entre otras.