La devoción a la Virgen del Carmen nace en el Monte Carmelo, en Tierra Santa, donde el profeta Elías defendió la fe en el Dios verdadero. Allí se formó la Orden del Carmen, dedicada a la oración y contemplación bajo la protección de la Virgen María.
En el año 1251, la Virgen se apareció a San Simón Stock y le entregó el escapulario diciendo: "Quien muera con este escapulario no padecerá el fuego eterno."
Debe ser impuesto por un sacerdote. No es un amuleto sino un compromiso de vida.
Oh Virgen Santísima del Carmen, Madre amorosa y protectora, cubre mi alma con tu santo escapulario, protégeme en la vida y acompáñame en la hora de la muerte. Líbrame del pecado y llévame a tu Hijo Jesús. Amén.
Virgen del Carmen, Reina del Purgatorio, te suplico que liberes a las almas que más sufren y las conduzcas a la luz eterna. Amén.
Oh María del Carmen, me consagro a ti con todo mi ser. Te entrego mi vida, mis pensamientos, mis obras y mis sufrimientos. Guíame por el camino de la santidad y no permitas que me aparte de tu Hijo. Amén.
Virgen del Carmen, ruega por nosotros.