Jueces
✦ Capítulo 6
Invasión de los madianitas
1 Los hijos de Israel, hicieron lo malo a los ojos de Yahvé, y los entregó Yahvé en manos de Madián, por siete años
2 La mano de Madián pesó sobre Israel de tal manera que los hijos de Israel por miedo a los madianitas se hicieron los antros que se hallan en las montañas, las cuevas y los lugares fortificados
3 Pues cuando Israel había hecho la siembra subían contra ellos Madián y Amalec con los hijos del Oriente
4 Acampaban frente a ellos y destruían los productos de la tierra hasta la región de Gaza, no dejando a Israel sustento alguno, ni oveja, ni buey, ni asno
5 Porque llegaban con sus ganados y sus tiendas, numerosos como las langostas; ellos y sus camellos eran innumerables, y venían al país para devastarlo
6 Con lo que Israel fue muy debilitado por los madianitas, y los hijos de Israel clamaron a Yahvé
7 Cuando los hijos de Israel clamaron a Yahvé a causa de Madián,
8 envió Yahvé un profeta a los hijos de Israel, que les dijo: “Así dice Yahvé, el Dios de Israel: Yo os hice subir de Egipto, sacándoos de la casa de la servidumbre;
9 os libré de las manos de los egipcios y de todos los que os oprimieron; los expulsé de delante de vosotros y os di su tierra;
10 y os dije: Yo soy Yahvé, vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos en cuyo país habitáis; pero no habéis escuchado mi voz.”
Vocación de Gedeón
11 Vino el Ángel de Yahvé y se sentó bajo el terebinto de Ofrá, que pertenecía a Joás de la familia de Abiéser, cuando Gedeón, su hijo, estaba batiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas
12 Se le apareció el Ángel de Yahvé y le dijo: “Yahvé está contigo, ¡oh valiente héroe!”
13 Gedeón contestó: “Ah, señor mío; si Yahvé está con nosotros, ¿cómo es que nos ha sucedido todo esto? ¿Dónde están todos sus prodigios que nos han contado nuestros padres, diciendo: No nos sacó Yahvé de Egipto? Mas ahora Yahvé nos ha abandonado y entregado en manos de Madián.”
14 Entonces Yahvé se volvió hacia él y dijo: “Anda con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de Madián. ¿No soy Yo quien te envío?”
15 Mas él le dijo: “¡Ah, Señor! ¿Con qué he de salvar yo a Israel? Mira, mi familia es la más pobre en Manasés, y yo soy el más pequeño de la casa de mi padre.”
16 Yahvé le respondió: “Yo estaré contigo; y derrotarás a Madián como si fuese un solo hombre.”
17 Entonces él le dijo: “Si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que me des una señal de que eres Tú quien hablas conmigo
18 Y no te retires de aquí hasta que yo vuelva hacia ti y traiga mi ofrenda para ponerla delante de ti.” A lo cual respondió: “Yo me quedaré hasta que vuelvas.”
19 Fue Gedeón y aderezó un cabrito, y con un efa de flor de harina coció ácimos; luego puso la carne en un canasto y echó el caldo en una olla, y los llevó para presentarlos debajo del terebinto
20 Y le dijo el Ángel de Dios: “Toma la carne y los ácimos, ponlos sobre esta peña y echa sobre ellos el caldo.” Y él lo hizo así
21 Entonces el Ángel de Yahvé extendió la punta del báculo que tenía en la mano, y tocó la carne y los ácimos; y salió fuego de la peña, que consumió la carne y los ácimos. Luego el Ángel de Yahvé desapareció de su vista
22 Viendo Gedeón que era el Ángel de Yahvé, dijo: “Ay de mí, Señor Yahvé, pues yo he visto al Ángel de Yahvé cara a cara.”
23 Yahvé le dijo: “La paz sea contigo; no temas, no morirás.”
24 Gedeón erigió allí un altar a Yahvé, y lo llamó Paz de Yahvé. Este altar está hasta el día de hoy en Ofrá de Abiéser
Destrucción del altar de Baal
25 En aquella misma noche dijo Yahvé a Gedeón: “Toma el toro de tu padre, el toro segundo que tiene siete años, y derriba el altar de Baal que pertenece a tu padre, y corta la aschera que está junto a él;
26 y edifica un altar a Yahvé, tu Dios, sobre la cumbre de este peñasco, según lo dispuesto, y tomando aquel segundo toro, lo ofrecerás en holocausto con la madera de la aschera cortada.”
27 Tomó Gedeón diez hombres de entre sus siervos, e hizo lo que Yahvé le había mandado, pero por temor a la casa de su padre y a los hombres de la ciudad no lo hizo de día, sino de noche
28 Cuando al día siguiente madrugaron los hombres de la ciudad vieron derribado el altar de Baal, cortada la aschera que había junto a él, y el toro segundo ofrecido en holocausto sobre el altar edificado
29 Se preguntaban entonces unos a otros: “¿Quién ha hecho esto?” Investigaron y buscaron, y se les dijo: “Gedeón, hijo de Joás, ha hecho esto.”
30 Por lo cual los hombres de la ciudad dijeron a Joás: “Saca a tu hijo para que muera; pues ha derribado el altar de Baal, y cortado la aschera que estaba a su lado.”
31 Mas Joás respondió a todos los que estaban delante de él: “¿Queréis acaso combatir por Baal? ¿Pretendéis vosotros salvarle? Quien se atreva luchar por él, que muera antes que llegue la mañana. Si él es Dios que luche por sí mismo contra el que ha derribado su altar.”
32 En aquel día Gedeón fue llamado Jerobaal, porque decía: “Luche Baal con aquel que ha derribado su altar.”
El milagro del vellocino
33 Todo Madián y Amalec y los hijos del Oriente se coligaron, pasaron (el Jordán) y acamparon en el valle de Jesreel
34 Entonces el Espíritu de Yahvé revistió a Gedeón, el cual tocó la trompeta, y se juntaron los de la familia de Abiéser para seguirle
35 Envió también mensajeros por todo Manasés, y ellos se juntaron para seguirle. Envió, además, mensajeros a Aser, Zabulón y Neftalí, los cuales salieron a su encuentro
36 Y dijo Gedeón a Dios: “Si quieres salvar por mi mano a Israel, como has dicho,
37 he aquí que voy a poner un vellocino de lana en la era. Si solamente el vellocino se cubre de rocío, quedando todo el suelo seco, conoceré que salvarás por mi mano a Israel, conforme has prometido.”
38 Así fue; cuando al día siguiente se levantó muy temprano para exprimir el vellocino, sacó del vellocino tanta agua que con ella llenó una taza
39 Dijo entonces Gedeón a Dios: “No se encienda tu ira contra mí, si hablo una vez más. Permíteme repetir la prueba con el vellocino solamente esta vez. Te ruego quede seco el vellocino, en tanto que en todo el suelo haya rocío.”
40 Y así lo hizo Dios en aquella noche; quedó seco el vellocino solo, y en todo el suelo hubo rocío. if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 Los madianitas, lo mismo que los amalecitas y los hijos del Oriente (nómades árabes) (versículo 3), invadieron el país desde el este, pasando el Jordán y penetrando hasta la ciudad de Gaza, situada en la costa del Mediterráneo (versículo 4). Respecto de los madianitas véase la nota a 3, 8, donde aludimos a la probable identidad de los madianitas con el gran reino de los Mitanni. Estos tenían el centro de su imperio en el Norte de Mesopotamia y controlaban el comercio entre Mesopotamia y Egipto. El rey Tuschratta de Mitanni casó su hermana Giluchepa y su hija Taduchepa con los Faraones Amenofis III y Amenofis IV de Egipto ↑
11 El Ángel del Señor se llama en los versículos 14, 16 y 23, Dios (Yahvé). Cf. 2, 1; Éxodo 13, 21; 23, 20 y notas. Ofrá, situada en Transjordania, en la tribu de Manasés ↑
13 Si Yahvé está con nosotros: “Esto prueba, o por lo menos parece probar, que el Señor ha abandonado a Israel. ¡Qué diferencia entre el glorioso pasado (sus prodigios) y el presente tan trágico (mas ahora) !” (Fillion) ↑
14 Con esta tu fuerza, que en realidad es la que le dará Dios, pues es Él quien lo envía y con él está (versículo 16). Nótese en este episodio la predilección de Dios por los débiles y humildes, que se manifiesta constantemente en la Historia sagrada, particularmente en la vocación de los profetas y caudillos. “Lo débil del mundo ha elegido Dios para confundir a los fuertes” (I Corintios 1, 27). Cf. 2, 16 nota ↑
18 Sublime escena que tiene la sencillez patriarcal de una égloga y la magnificencia de una revelación divina ↑
22 Según opinión común no podía quedar vivo el que había visto a Dios. Véase 13, 22; Génesis 32, 30; Éxodo 33, 20; Deuteronomio 5, 26 ↑
25 La aschera: el ídolo de Astarté. Cf. 2, 12 ss. y nota. Como se ve, la idolatría cundía entre los mismos israelitas, incluso el padre de Gedeón, Joás, que tenía un altar dedicado a Baal ↑
34 El Espíritu de Yahvé revistió a Gedeón. Es para que no olvidemos que todo lo verdaderamente grande es obra del divino Espíritu. Cf. 3, 10; Números 27, 18 y notas. La familia de Abiéser: los parientes de Gedeón (versículo 11) ↑
36 ss. No hay en Gedeón desconfianza sino prudente humildad, como la de Moisés en Éxodo 3, 11. Así lo enseña San Pablo al citarlo entre los ejemplos de fe (Hebreos 11, 32). Para los santos Padres el vellocino mojado de rocío es una figura de la Encarnación del Verbo Eterno en el purísimo seno de la Santísima Virgen. En el mismo sentido lo toma la Liturgia. En el Salmo 71, 6 el vellocino de Gedeón es imagen de la felicidad del Reino mesiánico ↑