Jueces
✦ Capítulo 15
Sansón destruye las mieses de los filisteos
4 Fue Sansón y tomó trescientas zorras y teas, y atándoles cola con cola, puso una tea entre cada dos colas. 5Luego, encendiendo las teas, las soltó entre las mieses de los filisteos; y así quemó las gavillas y las mieses en pie, y hasta las viñas y los olivares. 6Preguntaron los filisteos: “¿Quién ha hecho esto?” Y se les dijo; “Sansón, yerno del Timnateo; por cuanto éste ha tomado su mujer y se la ha dado a uno de sus compañeros.” Subieron los filisteos y quemaron tanto a ella como a su padre. 7Entonces les dijo Sansón: “Ya que habéis hecho esto, no cesaré hasta que haya tomado venganza de vosotros.” 8Les dio rudos golpes sobre muslos y lomos haciendo un destrozo grande; luego bajó y habitó en una caverna del peñón de Etam. Nuevas hazañas de Sansón 9Entonces subieron los filisteos y acamparon en Judá, desplegando sus fuerzas cerca de Lehí. 10Preguntaron los hombres de Judá: “¿Por qué habéis subido contra nosotros?” A lo que respondieron: “Hemos subido para atar a Sansón, a fin de hacer con él según él ha hecho con nosotros.” 11Y bajaron tres mil hombres de Judá a la caverna del peñón de Etam, y dijeron a Sansón: “¿No sabes que los filisteos dominan sobre nosotros? ¿Qué es esto que has hecho?” Él les contestó: “Como ellos hicieron conmigo, así he hecho yo con ellos.” 12Y le dijeron: “Hemos bajado para atarte, a fin de entregarte en manos de los filisteos.” Sansón les dijo: “Juradme que no me vais a matar.” 13Ellos le respondieron diciendo: “No, solamente te ataremos y te entregaremos en poder de ellos, pero de ninguna manera te mataremos.” Lo ataron con dos sogas nuevas, y le sacaron del peñón. 14Cuando llegó a Lehí, los filisteos le salieron al encuentro con grande algazara. Mas el Espíritu de Yahvé vino sobre él; las sogas que tenía sobre sus brazos fueron como hilos de lino que se queman por el fuego, y se deshicieron las ligaduras de sobre sus manos. 15Y como hallase la quijada de un asno recién muerto, alargó la mano, la agarró y mató con ella a mil hombres.
16 Dijo entonces Sansón: “Con la quijada de un asno (maté) un montón, dos montones; con la quijada de un asno he matado mil hombres.” 17Dicho esto, arrojó la quijada de su mano; y llamó aquel lugar Ramat-Lehí. 18Y teniendo grandísima sed, clamó a Yahvé, diciendo: “Tú has obrado esta gran liberación por manos de tu siervo; y ahora me muero de sed y caigo en manos de los incircuncisos.”
19 Entonces hendió Dios la piedra hueca que hay en Lehí, y salió de allí agua. Cuando hubo bebido, se reanimó y recobró sus fuerzas. Por tanto, fue llamado aquella fuente En Hakoré, que es la que hoy todavía existe en Lehí.
20 Sansón juzgó a Israel en los días de los filisteos durante veinte años. * 4. Las zorras, lo mismo que los chacales, abundan en Palestina (Cantar de los Cantares 2, 15; Lamentaciones 5, 18; Ezequiel 13, 4; Salmo 62, 11). Dios pudo ponerlas fácilmente al alcance de Sansón. La historia antigua conoce ejemplos semejantes (Ovidio. Fasti 4. 681 ss. y Amiano Marcelino 18, 7). El efecto de la curiosa acción es que los animales asustados llevan el tizón encendido por los campos, incendiando de ese modo las mieses. * 16. Cf. I Corintios 1, 27 s.; en el texto hebreo hay un juego de palabras entre asno y montón. * 19. Hendió Dios la piedra hueca que hay en Lehí. La Vulgata vierte: El Señor abrió una muela en la quijada del asno. Esta fuente se veía aún en tiempo de San Jerónimo en las cercanías de Eleuterópolis, ciudad de la llanura filistea. * 20. Juzgó a Israel; es decir, reinó en Israel, pero no en todo el país, sino solamente en una pequeña parte. †
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 Las zorras, lo mismo que los chacales, abundan en Palestina (Cantar de los Cantares 2, 15; Lamentaciones 5, 18; Ezequiel 13, 4; Salmo 62, 11). Dios pudo ponerlas fácilmente al alcance de Sansón. La historia antigua conoce ejemplos semejantes (Ovidio. Fasti 4. 681 ss. y Amiano Marcelino 18, 7). El efecto de la curiosa acción es que los animales asustados llevan el tizón encendido por los campos, incendiando de ese modo las mieses.
2 Cf. I Corintios 1, 27 s.; en el texto hebreo hay un juego de palabras entre asno y montón.
3 Hendió Dios la piedra hueca que hay en Lehí. La Vulgata vierte: El Señor abrió una muela en la quijada del asno. Esta fuente se veía aún en tiempo de San Jerónimo en las cercanías de Eleuterópolis, ciudad de la llanura filistea.
4 Juzgó a Israel; es decir, reinó en Israel, pero no en todo el país, sino solamente en una pequeña parte.