✝ JESÚS POR MARÍA · PARA LA GLORIA DE DIOS
Jueces
Antiguo Testamento
✦ Capítulo 17
III. Apéndices
El ídolo de Micas
1 Vivía un hombre en la montaña de Efraím que se llamaba Micas;
2 el cual dijo a su madre: “Los mil cien siclos de plata que te fueron robados, en cuya ocasión proferiste maldiciones, oyéndolas también yo, mira, ese dinero tengo yo; yo lo tomé.” Y le dijo su madre: “¡Bendito seas de Yahvé, hijo mío!”
3 Devolvió entonces los mil cien siclos de plata a su madre. Y dijo su madre: “Yo de mi parte destino este dinero para Yahvé en favor de mi hijo, para que se haga una imagen, una estatua de fundición. Y así te lo devuelvo.”
4 Habiendo él devuelto el dinero a su madre tomó ésta doscientos siclos de plata, y los dio al fundidor; el cual hizo una imagen, una estatua de fundición, que quedó en casa de Micas
5 Así un hombre como Micas tuvo una casa de Dios; pues hizo también un efod y unos terafim, y consagró a uno de sus hijos que le sirvió de sacerdote
6 En aquel tiempo no había rey en Israel, sino cada cual hacía lo que mejor le parecía
El levita de Betlehem
7 Había un joven de Betlehem de Judá, de la tribu de Judá, que era levita y habitaba allí como forastero
8 Este hombre partió de la ciudad de Betlehem de Judá, para hallar un lugar donde vivir, y en su viaje llegó a la montaña de Efraím, a casa de Micas
9 Micas le preguntó: “¿De dónde vienes?” Le contestó: “Soy un levita de Betlehem de Judá, y voy de camino a fin de hallar un lugar dónde vivir.”
10 Le dijo: “Quédate conmigo y sé mi padre y sacerdote. Te daré diez siclos de plata al año, vestido completo y comida.” El levita entró,
11 y consintió en habitar con aquel hombre, para quien el joven era como uno de sus hijos
12 Micas consagró al levita, y el joven vino a ser su sacerdote y se quedó en casa de Micas
13 Entonces dijo Micas: “Ahora sé que Yahvé me bendecirá, porque tengo este levita por sacerdote.” if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
3 Bendito seas de Yahvé, dice la piadosa madre, y al mismo tiempo gasta doscientos siclos de plata por una imagen que pronto se convertirá en un símbolo e instrumento de apostasía. Tenemos aquí un ejemplo de la táctica del diablo, que se disfraza como ángel de luz (II Corintios 11, 14) y aprovecha la piedad de la gente buena para inspirarles exageraciones piadosas, que son peores que la apostasía inmediata, pues desplazando el centro de la religión, trastornan la jerarquía de los valores y mezclan la superstición con la adoración del Dios verdadero. “Así veréis algunas personas que no se hartan de añadir imagen a imagen, y que no sino de tal o tal suerte y hechura, y que no estén puestas sino de tal y tal manera, de suerte que deleite al sentido; y la devoción del corazón es muy poca, y tanto asimiento tienen a esto como Micas en sus ídolos, o como Labán... La persona devota en lo invisible principalmente pone su devoción, y pocas imágenes ha menester” (San Juan de la Cruz, Subida al Monte Carmelo, III. 34)
5 Consagró; literalmente: le llenó las manos (cf. Éxodo 28, 41 y nota). Esta consagración sacerdotal se hace al margen de toda ley y sin encargo especial de Dios. Véase en Hebreos 1, 5-6, cómo ni el mismo Jesús se atribuyó el sacerdocio, sino que le fue dado por el Padre. El efod es un vestido sacerdotal (cf. Éxodo 28, 6 y nota); los terafim son lares, ídolos domésticos (cf. Génesis 31, 30 ss.)
7 Véase 18, 30. donde se indica el nombre y la ascendencia de este joven, que no pertenecía a la tribu de Judá, sino a la de Leví. Sé mi padre: Título que por reverencia quiere dar al levita como hoy se da el título de padre a los sacerdotes
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