Job
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✦ Capítulo 39
Continuación del discurso de Dios
1 “¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿Observas el parto de las ciervas?
2 ¿Sabes tú los meses de su preñez, y conoces el tiempo de su parto?
3 Se encorvan y echan su cría librándose de sus dolores
4 Sus crías son robustas, crecen en el campo; se van, y no vuelven a ellas
5 ¿Quién dio libertad al asno montés, y quién soltó las ataduras del onagro,
6 al que di por domicilio el desierto y por morada la tierra salitrosa?
7 Se ríe del tumulto de la ciudad, y no oye los gritos del arriero
8 Los montes son su lugar de pasto, anda buscando toda yerba verde
9 ¿Querrá servirte acaso el búfalo, pasará la noche junto a tu pesebre?
10 ¿Podrás atarlo con coyundas para que abra surcos? ¿Querrá acaso rastrillar los valles detrás de ti?
11 ¿Confiarás en él por su gran fuerza, y dejarás a su cuidado tus labores?
12 ¿Le fiarás traer a casa tu grano para llenar tu era?
13 El avestruz agita alegre las alas; no son alas pías, ni voladoras;
14 pues abandona en tierra sus huevos para calentarlos en el suelo
15 Olvida que puede pisarlos el pie, y aplastarlos la fiera del campo
16 Es cruel con sus hijos, como si fuesen ajenos; no le preocupa la inutilidad de sus fatigas
17 Porque Dios le privó de sabiduría, y no le dio parte en la inteligencia
18 Pero cuando se alza y bate las alas, se burla del caballo y del jinete
19 ¿Das tú al caballo la valentía, y revistes su cuello con la airosa melena?
20 ¿Le enseñas tú a saltar como la langosta, a esparcir terror con su potente relincho?
21 Hiere la tierra, orgulloso de su fuerza, y se lanza al combate,
22 riéndose del miedo; no se acobarda. ni retrocede ante la espada
23 Si oye sobre sí el ruido de la aljaba, el vibrar de la lanza y del dardo,
24 con ímpetu fogoso sorbe la tierra, no deja contenerse al sonido de la trompeta
25 Cuando suena la trompeta, dice: «¡Adelante!»; huele de lejos la batalla, la voz del mando de los capitanes, y el tumulto del combate
26 ¿Es acaso por obra tuya que emprende vuelo el gavilán, tendiendo sus alas hacia el sur?
27 ¿Es por orden tuya que remonta el águila, y pone su nido en las alturas?
28 Habita en la peña, y tiene su morada en la cima de las rocas más inaccesibles
29 Allí acecha la presa, desde lejos atisban sus ojos
30 Sus polluelos chupan la sangre; y doquiera que haya cadáveres se la encuentra.”
31 Se dirigió entonces Yahvé a Job y dijo:
32 “Quiere el censor contender más con el Omnipotente? El que disputa con Dios responda.”
Job confiesa su ignorancia
33 Job respondió a Yahvé y dijo:
34 “He aquí ¡cuán pequeño soy yo! ¿Qué puedo responderte? Pondré mi mano sobre mi boca
35 Una vez he hablado, mas no hablaré más; y otra vez (he hablado). pero no añadiré palabra. if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 ss. Siguen otros ejemplos, tomados del reino de los animales, para demostrar la admirable providencia de Dios. “Al leer estas palabras, parécenos estar oyendo al Autor y Conservador de nuestro ser, al que ha soldado, por decirlo así, nuestra esencia y nuestra existencia y quien la conserva y es causa de todo lo que de real y bueno hay en la creación” (Garrigou-Lagrange) ↑
6 s. ¡Aguda paradoja: es asno y es salvaje, y con todo tiene domicilio y desprecia el tumulto de las ciudades! ↑
9 El búfalo, o bisonte, no se deja domar como el buey. Cf. el dominio de Adán antes de la caída (Génesis 1, 28; Salmo 8, 8). Véase 40, 23 ↑
14 La hembra del avestruz, antes de salir del nido, cubre los huevos con arena, para que se calienten y salgan los polluelos ↑
18 Tanto este retrato del avestruz como el que le sigue, del caballo, son joyas literarias de incomparable belleza. Para verterlas en lengua moderna el traductor debería ser poeta ↑
25 Figura poética: El caballo está representado como si fuese un ser razonable que dice al jinete: vamos a la batalla ↑
30 Nótese la semejanza con la frase de Jesús en Mateo 24, 28, y Lucas 17, 37. Cf. 9, 26. Según el texto hebreo el capítulo 39 concluye con el presente versículo. Los versículos 31-35 equivalen a 40, 1-5, del hebreo. Ha existido aquí una desordenación de los versículos, que Ricciotti propone solucionar con el siguiente orden, a nuestro entender satisfactorio: Los versículos 33-35, antes de 31-32; y en seguida de éstos, capítulo 40, 3 ss., suprimiéndose los versículos 40, 1-2, que son sin duda los versículos 38, 1 y 3, aquí repetidos sin necesidad ↑
33 Según el orden indicado en la nota precedente, esta respuesta de Job adquiere su pleno y enorme significado: es una confesión ex abrupto, como de su alma abrumada por la elocuencia de Dios. El Padre Eterno le responde entonces, manteniendo su desafío (versículos 31-32) y continuándolo en 40, 3 ss. antes de empezar su segundo discurso (40, 10 ss.). La perfecta docilidad de Job es el más grande y bello de los ejemplos que se nos da en todo el libro, y confirma, con una prueba toda interior, la auténtica santidad del patriarca. Véase 42, 1-6 ↑