✝ JESÚS POR MARÍA · PARA LA GLORIA DE DIOS
Génesis
Antiguo Testamento
✦ Capítulo 30
Los restantes hijos de Jacob
1 Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y dijo a Jacob: “Dame hijos, de lo contrario me muero.”
2 Entonces se airó Jacob contra Raquel, y dijo: “¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios, que te ha negado el fruto del seno?”
3 A lo cual ella contestó: “Ahí tienes a mi sierva Bilhá: llégate a ella para que dé a luz sobre mis rodillas. Así también yo tendré descendencia, por medio de ella.”
4 Dióle, pues, a Bilhá, su sierva, por mujer; y Jacob se llegó a ella
5 Concibió Bilhá y dio a Jacob un hijo
6 Y dijo Raquel: “Dios me ha hecho justicia, y también ha oído mi voz, concediéndome un hijo.” Por eso le llamó Dan
7 Concibió otra vez Bilhá, sierva de Raquel, y dio a Jacob un segundo hijo
8 Entonces dijo Raquel: “Luchas de Dios he luchado con mi hermana y he vencido.” Y le llamó Neftalí
9 Ahora bien, cuando Lía vio que había dejado de dar a luz, tomó a Silfá, su sierva, y se la dio a Jacob por mujer
10 Y cuando Silfá, sierva de Lía, dio a Jacob un hijo,
11 exclamó Lía: ¡Qué buena suerte!”, y le puso por nombre Gad
12 Silfá, sierva de Lía, dio a Jacob también un segundo hijo,
13 y dijo Lía: “¡Por dicha mía!, porque me llamarán dichosa las doncellas.” Y le llamó Aser
14 Un día salió Rubén, en tiempo de la cosecha del trigo, y halló mandrágoras en el campo, que llevó a su madre Lía. Y dijo Raquel a Lía: “Dame, por favor, de las mandrágoras de tu hijo.”
15 Mas ella le contestó: “¿Te parece poco haberme quitado mi marido? ¿Quieres también quitarme las mandrágoras de mi hijo?” A lo cual contestó Raquel: “Duerma entonces contigo esta noche, a trueque de las mandrágoras de tu hijo.”
16 A la tarde, cuando Jacob volvió del campo, salió Lía a su encuentro y le dijo: “A mí has de venir, pues te he comprado por las mandrágoras de mi hijo”; por lo cual aquella noche durmió con ella
17 Y oyó Dios a Lía, que concibió y dio a Jacob un quinto hijo
18 Y dijo Lía. “Dios ha dado mi recompensa por haber dado mi sierva a mi marido”; y le llamó Isacar
19 Lía concibió otra vez y dio un sexto hijo a Jacob
20 Y dijo Lía: “Dios me ha dado un buen regalo; ahora habitará mi marido conmigo, pues le he dado seis hijos.” Y le puso por nombre Zabulón
21 Después dio a luz una hija, a la que llamó Dina
22 Se acordó Dios también de Raquel, la oyó y la hizo fecunda
23 Concibió y dio a luz un hijo, y dijo: “Ha quitado Dios mi oprobio.”
24 Y le puso por nombre José, diciendo: “Añádame Yahvé otro hijo”
Dios enriquece a Jacob
25 Cuando Raquel hubo dado a luz a José, dijo Jacob a Labán: “Déjame marchar, e iré a mi lugar y a mi tierra
26 Dame mis mujeres y mis hijos, por quienes te he servido, y me iré; bien sabes los servicios que te he hecho.”
27 Le respondió Labán: “¡Halle yo gracia a tus ojos! He observado que Yahvé me ha bendecido por tu causa.”
28 Y agregó: “Fíjame tu salario, y lo daré.”
29 Contestó él: “Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha crecido tu hacienda conmigo
30 Poco era lo que tenías antes de mi venida, pero se ha aumentado en extremo, pues Yahvé te ha bendecido con mi llegada. Ahora, pues, ¿cuándo podré trabajar también por mi casa?”
31 Le preguntó (Labán) : “¿Qué es lo que he de darte?” “No me des nada, respondió Jacob, antes bien haz conmigo lo que te voy a decir, y volveré a pastorear y guardar tu rebaño
32 Recorreré hoy toda tu grey, apartando de ella todo animal salpicado y mancho y todo animal negro entre los corderos y todo animal manchado y salpicado entre las cabras, y (esto) será mi recompensa
33 Y responderá por mí mi rectitud el día de mañana, cuando se presente delante de ti mi salario: Todo lo que no fuere salpicado y manchado entre las cabras, y negro entre los corderos, será en mí un robo.”
34 “Bien está, dijo Labán, sea como dices.”
35 Y aquel mismo día (Labán) separó los chivos listados y manchados y todas las cabras salpicadas y manchadas, todo lo que tenía algo de blanco, y todo lo negro entre los corderos, y lo entregó en manos de sus hijos
36 Además fijó una distancia de tres jornadas entre él y Jacob, el cual siguió apacentando el resto del rebaño de Labán
37 Entonces tomó Jacob unas varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, y les quitó parte de la corteza, dejando al descubierto lo blanco de las varas
38 Y colocó las varas así descortezadas en los canales o abrevaderos de agua a donde venían los animales a beber. (Las colocó) a la vista de los animales, para que se encelasen al tiempo de beber
39 Y así se encelaban los animales a la vista de las varas, y parían crías listadas, salpicadas y manchadas
40 Y Jacob separó los corderos, dirigiendo ese ganado hacia las reses listadas y poniendo, en cambio, todo lo negro en el rebaño de Labán; y él colocó sus hatos aparte, sin ponerlos junto al rebaño de Labán
41 Y cada vez que se encelaban las reses robustas, ponía Jacob las varas ante los ojos del ganado en los abrevaderos, para que se encelasen ante las varas
42 Mas cuando el ganado estaba débil, no las ponía, de modo que las crías débiles eran para Labán, y las robustas para Jacob
43 Así el hombre se enriqueció de un modo extraordinario, y tuvo muchos rebaños, siervas y siervos, camellos y asnos. if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
3 Propuesta análoga hizo en su tiempo Sara a Abrahán (16, 2). Según la ley babilónica la esposa que no tenía hijos podía dar a su marido una esclava (véase 16, 2 y nota). Sobre mis rodillas: término jurídico que quiere decir que la señora considera a los hijos de la esclava como hijos suyos
8 ¡Qué rivalidad tan extraña! Las mujeres israelitas se disputaban el mayor número de hijos. Para ellas el nacimiento de un hijo era una señal de la bendición de Dios, y en realidad lo es. ¡Cuántas mujeres de hoy, aun cristianas, no lo saben!
15 La mandrágora, planta narcótica, se usaba como remedio. Las mujeres le atribuían, supersticiosamente, otras virtudes
23 ss. Raquel fue estéril durante muchos años. Todas las demás mujeres de su marido llegaron a ser madres, menos ella que poseía su amor. Pero “se acordó” de ella el Señor (v 22) y le concedió, benignamente, un hijo. Raquel no se contentó con el hijo que Dios le había mandado. Quiso tener otro más, pues dijo “Añádame Yahvé otro hijo” (v. 23). Pidió otro hijo, más sin saber que iba a pagar esta nueva vida con la suya propia (35, 16 ss.)
32 Hay que anticipar que las ovejas y cabras de aquella región son en general de color negro. Además, Labán tomaba para sí todos los animales de varios colores (v. 35), dejando en manos de Jacob sólo los de color negro. ¿Cómo podrían entonces nacerle a Jacob animales de varios colores? Por eso la propuesta hecha por Jacob, de quedarse con los de varios colores parecía favorecer a Labán, quien estaba seguro de obtener de este modo el 99 % de las crías
37 Para contrarrestar la avaricia de Labán, procuró Jacob proporcionarse a sí mismo lo que le correspondía. Según San Crisóstomo, el artificio servía solamente para encubrir el milagro que Dios hacía para indemnizar a Jacob
40 Texto muy oscuro. Hemos preferido la traducción de Bover-Cantera que transcribimos al pie de la letra
✦ Toda la Biblia
Compartir WhatsApp Facebook