Proverbios
✦ Capítulo 21
1 Arroyo de agua es el corazón del rey en las manos de Yahvé, quien lo inclina adonde quiere
2 Parécenle rectos al hombre todos sus caminos, pero el que pesa los corazones es Yahvé
3 Practicar la justicia y equidad agrada a Yahvé más que el sacrificio
4 Altivez de ojos y soberbia de corazón, son antorcha de los impíos, son pecados
5 Los pensamientos del diligente dan frutos en abundancia, mas el hombre precipitado no gana más que la pobreza
6 Amontonar tesoros con lengua artera, es vanidad fugaz de hombres que buscan la muerte
7 La rapiña de los impíos es su ruina, porque rehúsan obrar rectamente
8 El camino del perverso es tortuoso, mas el proceder del honesto es recto
9 Mejor es habitar en la punta del techo, que en la misma casa al lado de una mujer rencillosa
10 El alma del impío desea el mal, ni siquiera su amigo halla gracia a sus ojos
11 Por el castigo del burlador escarmienta el necio; el sabio se hace más sabio por la enseñanza
12 El justo contempla la casa del impío, y cómo los impíos corren a la ruina
13 Quien cierra sus oídos a los clamores del pobre, clamará él mismo y no será oído
14 La dádiva secreta calma la cólera, y el don metido en el seno, la mayor ira
15 El justo halla su gozo en practicar la justicia, en tanto que los obradores de iniquidad e espantan
16 El que se desvía del camino de la sabiduría, irá a morar con los muertos
17 El que ama los placeres se empobrece; quien ama el vino y los perfumes no se enriquece
18 Rescate del justo es el impío, y el de los rectos, el pérfido
19 Mejor vivir en tierra desierta que con mujer pendenciera y colérica
20 En la casa del sabio hay tesoros deseables y aceite, pero un necio los malbarata
21 Quien practica la justicia y la misericordia, hallará vida, justicia y honra
22 El sabio va a la guerra contra una ciudad de héroes y arrasa los baluartes en que ella confiaba
23 Quien guarda su boca y su lengua, guarda de angustias su alma
24 El soberbio y altanero, burlador es su nombre; obra con insolente furor
25 Matan al haragán sus deseos; pues sus manos rehúsan trabajar
26 Todo el día se consume codiciando, mientras el justo da sin tasa
27 El sacrificio del impío es abominable, ¡cuánto más si uno lo ofrece con mala intención!
28 El testigo mentiroso perecerá, pero quien escucha habla para siempre
29 El malvado muestra dureza en su cara, el hombre recto dispone su camino
30 Contra Yahvé no hay sabiduría, ni prudencia, ni consejo
31 Se prepara el caballo para el día del combate, pero la victoria viene de Yahvé. if !supportFootnotes endif I. En una célebre meditación (Quince minutos en compañía de Jesús Sacramentado) se dice: “Soy, hijo mío, Dueño de los corazones y dulcemente los llevo, sin perjuicio de su libertad, a donde me place.” Los Libros Santos están llenos de esta consoladora doctrina. Véase 2, 11; 16, 1 y 9; Ester 14, 12; 15, 11; Salmos 36, 23; 39, 3 s.; Jeremías 10, 23; Hechos de los Apóstoles 5, 34-39 y notas
✦ Notas de Monseñor Straubinger
3 Dice el Señor: “Aprended lo que significa: misericordia quiero y no sacrificio” (Mateo 9, 13; Oseas 6, 6). Hemos de ejercer en primer lugar la virtud de la caridad, la cual es el fundamento de la moral; después podemos hacer sacrificios voluntarios. Tal es el sentido de lo que la Escritura llama sacrificio de justicia (Salmo 4, 6), o sea que la mejor ofrenda es cumplir bien la que está mandada, en vez de inventar otras y luego fallar en lo necesario (véase 20, 14 y nota) ↑
4 Véase 6, 17; 30, 13. En cambio, si esos ojos se levantan, para ponerse “en Cristo, autor y consumador de nuestra fe” (Hebreos 12, 2), también se dilata el corazón, pero entonces nos hace “correr por el camino de los mandamientos”. Salmo 118, 32. El segundo hemistiquio se traduce de muy diversas maneras. Vulgata: el fanal de los impíos es el pecado. Otros: la obra del malo es el pecado; o la roturación de los malos es pecado (Bover-Cantera). Parece que en el texto actual faltan algunos versos ↑
11 ¡Feliz el que escarmienta en cabeza ajena! Vemos aquí que esto es un privilegio de los sencillos y de los sabios. Véase 19., 25 ↑
13 “Aguarda un juicio sin misericordia al que no usó de misericordia” (Santiago 2, 13). Es la doctrina del Padrenuestro, en el cual decimos a Dios, cada día, que perdonamos todo agravio para que Él nos perdone. Si no lo hiciéramos, burlaríamos a Dios y le impediríamos que nos perdonase. Véase 20, 10 y Mateo 18, 23-25; 25, 41; Lucas 11, 14 ↑
15 Este gozo en la virtud, tan opuesto a nuestra maldad, que se goza en todo lo contrario, es el maravilloso fruto de la sabiduría que es un don del Espíritu Santo, “el cual concede a todos dulzura en adherirse y en creer a la Verdad” ↑
16 Con los muertos. Vulgata: con los gigantes; en hebreo Refaím, que tiene los dos significados: muertos (sombras) y gigantes. De ahí la diferencia en la traducción. Véase 9, 18; Job 26, 5; Isaías 14, 9 y notas ↑
18 Rescate del justo es el impío; es decir, ante Dios sucede al revés que en el mundo, donde el justo suele ser víctima del impío. Jesús lo dice en la parábola de las minas: Al que tiene, se le dará aún lo del otro (Lucas 19, 24 ss.) ↑
19 “Me parece cordura huir, como de una fiera, de la lengua de una mujer apasionada” (Santa Teresa, Carta 381, 7) ↑
21 Cf. Salmo 84, 11 y nota. La justicia de Dios no es como la de los hombres. De ahí nuestra esperanza de ser perdonados. “Su bondad es, como dice el Concilio de Trento, tan grande para con todos los hombres, que quiere que sea mérito de éstos lo que es don suyo” (Sesión VI, capítulo 16) ↑
23 Es célebre la sentencia del filósofo Séneca: “El que no sabe callar, no sabe hablar.” Cf. 10, 19; Salmo 33 , 13 s.; Santiago capítulo 3 y notas ↑
25 Otra norma de higiene: el que no está ocupado por el trabajo, se consume de cavilación y neurastenia. Véase 12, 9; 19, 24 y notas ↑
28 Quien escucha: quien aprende y es dócil. El segundo hemistiquio dice en la Vulgata: El hombre obediente cantará victoria, Nácar-Colunga. El hombre verdadero mantiene su palabra ↑
30 “No hay regla que no tenga excepción, menos ésta: Nada prevalece contra Dios” (San Francisco de Sales) ↑
31 La victoria viene de Yahvé, también en la vida espiritual. Véase Salmo 32, 17; Filipenses 4, 13 y notas ↑