Judit
✦ Capítulo 11
Judit ante Holofernes
1 Entonces Holofernes le dijo: “Ten buen ánimo y destierra de tu corazón todo temor; porque nunca hice mal a nadie que haya querido servir al rey Nabucodonosor
2 Si tu pueblo no me hubiese despreciado, no habría alzado mi lanza contra él
3 Mas ahora dime: ¿Por qué los has abandonado a ellos, prefiriendo venir a nosotros?”
4 Judit le respondió: “Escucha benignamente las palabras de tu sierva; pues si sigues los consejos de tu sierva, el Señor dará cumplimiento a tu empresa
5 ¡Viva Nabucodonosor, rey de la tierra, y viva su poder, que reside en ti para castigar a todos los que van errados! Pues no sólo los hombres le sirven, gracias a tu valor, sino que aún las bestias del campo le obedecen
6 Porque en todas las naciones es celebrada la prudencia de tu espíritu, y todo el mundo sabe que tú eres el mejor y el más poderoso en todo su reino, y tu arte militar es sobremanera alabado en todas las provincias
7 Se sabe también lo que ha dicho Aquior, y lo que tú has dispuesto acerca de él
8 Pues cierto es que nuestro Dios está tan ofendido por los pecados de su pueblo, que ha enviado a decirle por medio de sus profetas, que lo entregará (a los enemigos) a causa de sus pecados
9 Y como los hijos de Israel saben que han ofendido a su Dios, los ha invadido el temor de ti
10 Además de esto, sufren hambre, y por falta de agua están ya como muertos
11 Para colmo han resuelto matar sus bestias, para beberse la sangre de las mismas
12 Incluso han pensado en usar las cosas consagradas al Señor su Dios, que Éste les mandó no tocaran, como trigo, vino y aceite; quieren consumir lo que no deben tocar ni siquiera con las manos. Siendo tal su proceder, no hay duda que serán entregados en perdición
13 Lo cual conociendo yo, sierva tuya, hui de ellos, y el Señor me ha mandado darte aviso de esto mismo
14 Pues yo, tu sierva, adoro a Dios, aun ahora que estoy en tu poder; por eso saldrá tu sierva a hacer oración a Dios,
15 el cual me dirá cuándo querrá castigarlos por su pecado. Yo vendré a darte aviso, y entonces yo misma te conduciré por medio de Jerusalén, y tendrás en tu poder a todo el pueblo de Israel como ovejas sin pastor, y no ladrará ni un solo perro contra ti
16 Todo esto me ha sido revelado por la providencia de Dios;
17 y porque Dios está indignado contra ellos, me ha enviado para anunciarte estas cosas.”
18 Todas estas palabras agradaron a Holofernes y a sus servidores, y maravillados de la sabiduría de Judit, se decían unos a otros:
19 “No hay sobre la tierra mujer como ésta en talla, belleza y cordura de palabras.”
20 Y Holofernes le dijo: “Bien ha hecho Dios, que te ha enviado delante de ese pueblo para ponerlo en nuestras manos
21 En cuanto a tu amable promesa, si tu Dios me la cumple, será Él también mi Dios, y tú serás grande en la casa de Nabucodonosor, y celebrado tu nombre en toda la tierra.” if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
2 El general pagano busca la benevolencia de la hermosa israelita, con fines harto diferentes de los de ella (12, 10). Su orgullosa prepotencia llama desprecio a lo que no era sino legítima defensa de Israel contra su invasión. Cf. 5, 1-4; 13, 28 ↑
4 ss. Según el griego, Judit dice hábilmente: El Señor realizará plenamente sus designios sobre ti. Cf. 12, 4. Viva Nabucodonosor: Fórmula de juramento. Véase Gen. 42, 15, donde José jura por la vida del Faraón. Todo lo que dice Judit es un ardid de guerra, por lo cual ella pudo considerarlo lícito. El P. Páramo observa al respecto: “Todo lo que sigue, tomado a la letra, parece que no deja lugar para excusar a Judit de ficción o mentira. Y si no se toman sus expresiones en sentido figurado o profético, como hizo el antiquísimo autor de las Constituciones Apostólicas libro 17, capítulo 2, y varios Padres, diremos con Santo Tomás que debe ser alabada Judit, no por haber con falsas palabras inducido a error a Holofernes, sino por la gran caridad con que se movió a procurar la salvación de su pueblo, destituido ya de toda esperanza de humano socorro, y a punto de abandonarse en poder de un cruel e impío tirano; o, como dice San Ambrosio, por haber librado las vírgenes puras, las respetables viudas y las castas matronas de ser víctimas de una bárbara insolencia.” ↑
11 s. Beber sangre estaba prohibido en la Ley de Moisés (Lev. 17, 14). El trigo, etc., eran diezmos reservados al Señor ↑
14 s. Judit habla en sentido irónico. Sus palabras se cumplirán en muy otro sentido. Holofernes será conducido, sí, a Jerusalén, pero no como triunfador sino solamente su cabeza como trofeo ↑