Judit
✦ Capítulo 10
Judit va al campamento de los asirios
4 Además le añadió el Señor belleza, porque toda esta compostura no provenía de lasciva pasión, sino de virtud; y por eso el Señor dio mayor realce a su hermosura, de modo que a los ojos de todos parecía de una incomparable belleza. 5Entregó a su criada una bota de vino, un frasco de aceite, trigo tostado, tortas de higos, panes y queso, y se puso en camino. 6Al llegar a la puerta de la ciudad, hallaron a Ocías y los ancianos de la ciudad, que estaban esperando. 7Al verla quedaron en extremo asombrados de su hermosura, 8pero sin preguntarle palabra, la dejaron pasar diciendo: “El Dios de nuestros padres te dé su gracia, y confirme con su poder todos los designios de tu corazón, para que Jerusalén se gloríe de ti y tu nombre figure en el número de los santos y justos.” 9Y todos los que allí estaban dijeron a una voz: “¡Así sea! ¡Así sea!” 10Mas Judit pasó por las puertas, con su criada, orando al Señor. Judit es llevada a Holofernes 11Bajando por el monte, al rayar el día, le salieron al paso los centinelas de los asirios, que la detuvieron, diciendo: “¿De dónde vienes? ¿Y adónde vas?”
12 “Soy una de las hijas de los hebreos, respondió, y he huido de ellos, porque sé que han de ser presa vuestra; por cuanto menospreciándoos no han querido entregarse voluntariamente para hallar misericordia delante de vosotros. 13Por esto pensé y dije para conmigo: «Voy a presentarme al príncipe Holofernes, para descubrirle los secretos de los hebreos e indicar el camino por donde pueda tomarlos, sin perder ni un hombre siquiera de su ejército».” 14Oyendo aquellos soldados sus palabras, contemplaron su cara, y se les leía en los ojos el asombro; tan encantados estaban de su belleza. 15Y le dijeron: “Has salvado tu vida, tomando la resolución de venir a nuestro señor;
16 pues ten por cierto que al presentarte delante de él, te tratará bien y serás muy agradable a su corazón.” Con esto la condujeron al pabellón de Holofernes, dándole noticia de ella. 17Apenas estuvo ella en su presencia, quedó Holofernes inmediatamente preso de sus ojos.
18 Y le dijeron sus oficiales: “¿Quién podrá menospreciar al pueblo de los hebreos, que tiene mujeres tan bellas? ¿No merecen éstas más bien que les hagamos la guerra para adquirirlas?” 19Cuando Judit vio a Holofernes sentado bajo su dosel, que era de púrpura, entretejido de oro con esmeraldas y piedras preciosas, 20fijó los ojos en su rostro y lo adoró, postrándose en tierra, más los siervos de Holofernes, la levantaron por mandato de su señor. * 4. Judit no se adornaba por vanidad ni deseo culpable sino únicamente con el fin de salvar la patria, según lo había dispuesto Dios. Y así el Señor le dio el éxito y la hizo volver sin la menor mancha (13, 20). * 12. Cf. 9. 13 y nota. * 16. En el griego se añade otro testimonio de la admiración de los asirios hacia Judit: ¿Quién despreciará a ese pueblo que tiene tales mujeres? No conviene dejar subsistir ni uno solo de ellos (judíos), pues serían capaces de seducir (con sus mujeres) a toda la tierra. * 18. Era costumbre de guerra repartir entre los vencedores las mujeres de los vencidos. †
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 Judit no se adornaba por vanidad ni deseo culpable sino únicamente con el fin de salvar la patria, según lo había dispuesto Dios. Y así el Señor le dio el éxito y la hizo volver sin la menor mancha (13, 20).
2 Cf. 9. 13 y nota.
3 En el griego se añade otro testimonio de la admiración de los asirios hacia Judit: ¿Quién despreciará a ese pueblo que tiene tales mujeres? No conviene dejar subsistir ni uno solo de ellos (judíos), pues serían capaces de seducir (con sus mujeres) a toda la tierra.
4 Era costumbre de guerra repartir entre los vencedores las mujeres de los vencidos.