Ester
✦ Capítulo 15
Exhortación de Mardoqueo a Ester
1 Y le envió a decir —sin duda era Mardoqueo— que se presentase al rey, y rogase por su pueblo y por su patria:
2 “Acuérdate, le dijo, del tiempo en que te hallabas en estado humilde, y como te he alimentado con mi mano; porque Amán, el segundo después del rey, ha hablado contra nosotros para (tramar) nuestra muerte
3 Por tanto, invoca Tú al Señor, y habla por nosotros al rey, para librarnos de la muerte.”
Ester ante el rey
4 Al tercer día dejó los vestidos de penitencia y se vistió con todas sus galas
5 Y así, brillando con el esplendor de los aderezos de reina, e invocando a Dios, que es el árbitro y salvador de todos, tomó consigo dos de sus criadas,
6 apoyándose sobre una de ellas, como que por la suma delicadeza y debilidad no podía sostener su cuerpo
7 La otra criada iba detrás de su señora, llevándole la falda que arrastraba por el suelo
8 Ella, empero, con el color de rosa en su rostro, y con la gracia y brillo de sus ojos, ocultaba la tristeza de su corazón, oprimida por un excesivo temor
9 Pasó una por una todas las puertas, hasta que llegó a la presencia del rey, en donde éste se hallaba sentado sobre el solio de su reino, vestido con las vestiduras reales y reluciente de oro y pedrería, pero de un aspecto que causaba terror
10 Cuando él alzó la vista y manifestó en sus ojos encendidos el furor de su pecho, la reina se desmayó, y mudándose su color en palidez, dejó caer su fatigada cabeza sobre la criada
11 Entonces Dios trocó la ira del rey en dulzura, y apresurado y temeroso saltó del trono, y sosteniéndola con sus brazos hasta que volvió en sí, la acariciaba con estas palabras:
12 “¿Qué tienes, Ester? Yo soy tu hermano, no temas
13 No morirás, porque esta ley fue puesta para todos los demás, pero no para ti
14 Acércate y toca el cetro.”
15 Y como ella no hablase, tomó él el cetro de oro, y poniéndoselo sobre el cuello la besó, diciendo: “¿Por qué no me hablas?”
16 Entonces ella respondió: “Te he visto, señor, como a un ángel de Dios, y ante el temor de tu majestad quedó conturbado mi corazón
17 Porque tú, señor, eres en extremo admirable, y tu rostro está lleno de gracias.”
18 Mientras decía esto se desmayó de nuevo, quedando casi exánime,
19 por lo cual el rey se acongojaba, y todos sus ministros consolaban a Ester. if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 Los versículos 1-3 han de leerse después de 4, 8. Mardoqueo exhorta a Ester a ir al rey e interceder por los judíos ↑
11 Se nos enseña aquí la fuerza de la debilidad, a la cual nada niega el rey. Véase Lucas 1, 48-49; II Corintios 12, 10. La debilidad venía del ayuno, pero precisamente por ello Dios la hizo hallar gracia. “La que ayunó tres días, dice San Ambrosio, gustó al rey y obtuvo lo que pedía, la salvación de su pueblo. Entretanto Amán, sentado en un regio festín, en medio de su intemperancia, pagó la pena que su embriaguez merecía” ↑
13 ss. Se aplica en sentido típico a la Virgen por estar ella exenta del pecado original, al cual están sometidos todos los demás mortales. Cf. 2, 17; 4, 11: 8, 6 ↑
16 La comparación con un Ángel es expresión de extraordinario respeto (véase II Reyes 14, 17; 19, 27) ↑
19 Cf. 8, 1 y nota sobre el carácter de Asuero, para apreciar mejor esta milagrosa transformación, obra de Dios, quien gobierna los corazones. Cf. Proverbios 21, 1; Salmo 39, 5s.; Jeremías 10. 23; Hechos 5, 34-39 ↑