✝ JESÚS POR MARÍA · PARA LA GLORIA DE DIOS
Ester
Antiguo Testamento
✦ Capítulo 13
Primer edicto del rey
1 “El muy grande Artajerjes, rey desde la India hasta Etiopía, a los príncipes y gobernadores de las ciento veinte y siete provincias sujetas a su imperio, salud
2 Siendo yo rey de muchísimas naciones, y habiendo sometido a mi dominio toda la tierra, no he querido en modo alguno abusar de la grandeza de mi poderío, sino antes bien gobernar a mis súbditos con clemencia y mansedumbre, para que pasando una vida tranquila, sin temor alguno, gozasen la paz deseada de todos los mortales
3 Consultando con mis consejeros cómo esto podría conseguirse, uno de ellos, llamado Amán, que aventajaba a los demás en sabiduría y lealtad y era el segundo después del rey,
4 me hizo conocer la existencia de un pueblo disperso por toda la tierra, que se gobierna con leyes nuevas, y que, oponiéndose a la costumbre de todas las gentes, menosprecia las órdenes de los reyes, y con sus disensiones turba la concordia de todas las naciones
5 Lo cual entendido por Nos, viendo que esta sola nación, contraria a todo el género humano, sigue leyes perversas, desoye nuestros mandatos y perturba la paz y concordia de las provincias que Nos están sujetas:
6 hemos decretado que todos los que señalare Amán —el cual tiene la superintendencia de todas las provincias; y es el segundo después de Nos, y a quien honramos como a padre— sean exterminados por sus enemigos, juntamente con las mujeres e hijos, el día catorce del mes duodécimo de Adar, del presente año, sin que nadie los perdone;
7 a fin de que esos hombres malvados, desciendan al infierno en un, mismo día, y se restituya a nuestro reino la paz que han turbado.”
Oración de Mardoqueo
8 Hizo entonces Mardoqueo oración al Señor, haciendo memoria de todas Sus obras,
9 y dijo: “Señor, Señor, Rey omnipotente, en tu poder están todas las cosas, y no hay quien pueda resistir a tu voluntad, si has resuelto salvar a Israel
10 Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en el ámbito del cielo se contiene
11 Tú eres el Señor de todas las cosas, ni hay quien resista a tu majestad
12 Tú lo sabes todo, y sabes que no por altivez, no por desdén, ni por ambición de gloria he hecho esto de no adorar al soberbísimo Amán;
13 porque para salvar a Israel estaría dispuesto a besar con gusto aun las huellas de sus pies,
14 pero he temido trasladar a un hombre el honor debido a mi Dios, y adorar a ningún otro fuera del Dios mío
15 Ahora oh Señor y Rey, Dios de Abrahán, apiádate de tu pueblo; porque nuestros enemigos buscan cómo perdernos y acabar con tu heredad
16 No menosprecies tu posesión, que para Ti has rescatado de Egipto
17 Escucha mi súplica, y muéstrate propicio a tu nación y a la heredad tuya, y convierte nuestro llanto en gozo, para que viviendo alabemos, Señor, tu nombre, y no cierres las bocas de los que te alaban.”
18 Todo Israel, orando unánimemente, clamó al Señor, pues una muerte cierta les amenazaba a todos. if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 Los versículos 1-7 son un apéndice a 3, 14
2 Una vida tranquila: lo mismo desea San Pablo, pero agrega: “en el ejercicio de toda piedad y honestidad” (I Timoteo 2, 2). Mantener la paz y el orden es lo que incumbe a quienes tienen la responsabilidad del mando
6 Como a padre: probablemente un título que se confería a los que habían merecido bien del rey. Véase Génesis 45, 8; II Paralipómenos 2, 13; I Macabeos 11, 32
8 ss. Este pasaje hasta 14, 19 debe leerse después de 4, 17. La oración de Mardoqueo se lee en las Misas del miércoles de la 2ª. semana de Cuaresma y votiva “Contra paganos”
9 ss. La simple confesión de los atributos de Dios es aceptada por Él como oración de alabanza y acto de fe, según vemos en toda la Escritura. Véase Romanos 10, 10; Hebreos 13, 15. etc. Cf. Romanos 9, 3
14 El honor debido a mi Dios: Sobre este punto trascendental véase la nota 1 s. del Salmo 113b. “Al solo Dios sea el honor y la gloria” (I Timoteo 1, 17)
15 Por heredad se entiende el pueblo de Israel. Cf. Deuteronomio 32, 9; IV Reyes 21, 14; Salmo 73, 2, etc
18 Orando unánimemente: Cf. 4, 16 y nota. Cuando Israel se vio amenazado de una muerte inevitable, todo el pueblo clamó al Señor con un fervor tal como nunca habían mostrado antes. El alma dolorida se inclina más a la oración y ora con más fervor. Así podemos explicarnos muchas veces las pruebas que Dios manda (cf. Tobías 12, 13; Proverbios 3, 12; Sabiduría 11, 11; Eclesiástico 2, 1; Hebreos 12, 6 s.; Santiago 1, 2-12; Apocalipsis 3, 19). Es para que no caigamos en la tibieza (cf. Juan 15, 2; Apocalipsis 3, 15 s.; Eclesiástico 4, 18 ss.)
✦ Toda la Biblia
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