Eclesiástico
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✦ Capítulo 21
¡Huye de la soberbia del pecado!
1 Hijo, ¿has pecado? No vuelvas a pecar más; antes bien haz oración por las culpas pasadas, a fin de que te sean perdonadas
2 Como de la vista de una serpiente, así huye del pecado; porque si te arrimas a él te morderá
3 Sus dientes son dientes de león, que matan las almas de los hombres
4 Todo pecado es como espada de dos filos; sus heridas son incurables
5 La arrogancia y las injurias reducen a humo la hacienda; y la más opulenta casa será arruinada por la soberbia; así también serán aniquilados los bienes del soberbio
6 La súplica del pobre llegará desde su boca hasta los oídos de Dios, y al punto se le hará justicia
7 El aborrecer la corrección es indicio de pecador; pero el que teme a Dios entrará en sí
8 De lejos se da a conocer el poderoso por su osada lengua; mas el varón sensato sabe escabullirse del tal
9 Quien edifica su casa a expensas de otro, es como el que reúne sus piedras para el invierno
10 Todos los pecadores juntos son como un montón de estopa para ser consumida con llamas de fuego
11 El camino de los pecadores está bien enlosado y liso, pero va a parar en el infierno, en las tinieblas y en los tormentos
El sabio y el necio
12 El que observa la justicia comprenderá el espíritu de ella
13 El perfecto temor de Dios es la sabiduría y prudencia
14 Quien no es sabio en el bien, nunca será instruido
15 Mas hay una sabiduría fecunda en lo malo; bien que no hay prudencia donde se halla la amargura
16 La ciencia del sabio rebosa como inundación; y sus consejos son cual fuente perenne de vida
17 Como un vaso roto, así es el corazón del fatuo; no puede retener ni una gota de sabiduría
18 Cualquier palabra bien dicha que oyere el sabio, la celebrará, y se la aplicará a sí; la oirá el hombre dado a los deleites, y le desagradará, y la echará detrás de sí
19 Los razonamientos del necio son como un fardo para el que anda de viaje; mientras los labios del prudente están llenos de gracia
20 La boca del varón prudente es buscada en las asambleas, y cada uno medita en su corazón sus palabras
21 Como una casa demolida es la sabiduría para el necio, y la ciencia del insensato se reduce a dichos ininteligibles
22 Como grillos en los pies, y como cadena en su mano derecha, así es para el necio la doctrina
23 El tonto cuando ríe, ríe a carcajada suelta; mas el varón sabio apenas sonríe
24 La ciencia es para el hombre prudente un joyel de oro, y como un brazalete en el brazo derecho
25 El tonto con facilidad mete el pie en casa ajena; mas el hombre avisado mira con timidez la persona del poderoso
26 El necio registra por las ventanas lo que pasa dentro de la casa; mas el hombre bien criado se queda a la puerta
27 Es propio del tonto estar escuchando a la puerta; el hombre prudente tendrá esto por afrenta insoportable
28 Los labios de los indiscretos cuentan tonterías; mas las palabras de los sabios son pesadas en una balanza
29 El corazón de los fatuos está en su boca, y la boca de los sabios en su corazón
30 Cuando el impío maldice al diablo, a sí mismo se maldice
31 El chismoso contamina su propia alma, y de todos será odiado; y será mal visto quien converse con él; mas el hombre que sabe callar y tiene prudencia, será honrado. if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
2 s. Te morderá: Así dice el texto griego. El traductor latino tradujo: te recibirá. Esto es, el pecado te atraerá y hará que caigas cada vez más. El Eclesiástico compara el pecado con la serpiente venenosa, cuyas acometidas son ocultas y mortales. Lo compara asimismo con los efectos que producen los dientes del león (versículo 3) que despedazan sin dejar nada de la víctima. El sentido es: quien transige con el pecado está perdido, pues el diablo no tiene piedad de nadie. También San Pedro compara a Satanás con un león que busca cómo devorarnos, y agrega: “Resistidle firmes en la fe” (I Pedro 5, 8 s.). Cf. Proverbios 5, 8 y nota ↑
9 El invierno es el tiempo más impropio para reunir piedras y construir casas. Según otros: como el que junta piedras en vez de leña para calentarse. Nácar-Colunga vierte: para su sepultura ↑
11 “Ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la perdición” (Mateo 7, 13). Véase Génesis 37, 35; Proverbios 7, 27; 14, 12; 16, 25 ↑
12 La sabiduría se muestra en el perfecto conocimiento de la voluntad de Dios y en el cumplimiento de lo que le agrada (1, 34; 2, 19; 4, 15 y notas). Es la que lleva al amor, como lo explica Jesús en Juan 14, 21: “Quien ha recibido mis mandamientos y los observa, ése es el que me ama.” Véase 27, 10 y nota, y la admirable luz que Jesús da en Juan 7, 17 ↑
15 En griego al revés: Hay una prudencia que produce mucha amargura. Es la prudencia humana que la Escritura condena implacablemente (Santiago 3, 15; Romanos 8, 5-7; I Corintios 2, 14, etc.) aunque el mundo la elogia como gran virtud ↑
16 Fuente perenne de vida es la ciencia de Dios, es decir, su conocimiento (cf. Juan 17, 3). La ciencia que no conoce a Dios, hincha, como dice el Apóstol (I Corintios 8, 1), por donde vemos que para llegar a la fuente de vida, debemos ser humildes, hacernos vacíos para poder recibir ↑
22 (El versículo 24 es continuación de éste.) ¡He aquí planteado el problema básico de toda alma frente a Dios! Si pensamos que Él es un tirano, forzosamente miraremos como odiosas y pesadas esas instrucciones con las cuales su amor de Padre quiere darnos la verdadera vida (Juan 10, 10; 20, 31). De ahí que la primera enseñanza que nos da la Sabiduría consiste en creer que Dios es bueno (Sabiduría 1, 1). La Didascalia de los doce Apóstoles (26, 23, 4) dice que los hombres “no quisieron obedecer a nuestro Señor y Maestro, porque creyeron que su palabra era dura como el hierro” (cf. Juan 6, 60; Vulgata 6, 61). Entretanto, Él nos dice que es su Verdad la que nos hace libres (Juan 8, 31 s.) y que su yugo es una carga liviana (Mateo 11, 30). Véase 4, 18 ss. y nota ↑
28 Oigamos a este respecto las palabras de San Agustín: “Puesto que elegís lo que queréis comer, elegid también lo que debéis decir. Hablad con vuestras obras más bien que con vuestra lengua.” ↑
29 Véase 8, 22; Proverbios 10, 14; 14, 33; 16, C3. Admirable fórmula para distinguir entre la indiscreción (20, 23) y la sinceridad y conservar la franqueza sin decir demasiado. El Espíritu Santo nos la da aquí, diciendo que el corazón de los necios está en su boca, y la boca de los sabios está en su corazón. Es decir que el uno está todo vertido hacia afuera, el otro, en cambio, atiende a lo interior recordando que “sobre toda cosa guardada hemos de guardar el corazón” (Proverbios 4, 23). El que así obra no será indiscreto, pues “la boca habla, dice Jesús, de la abundancia del corazón” (Mateo 12, 34). Entonces nuestra franqueza será siempre plena delante de Dios y no tendrá más límites que la justa desconfianza que Él nos enseña a tener en todo ser humano (empezando por nosotros mismos), teniendo con ellos “la prudencia de la serpiente” mientras con Él podemos conservar “la sencillez de la paloma” (Mateo 10, 16), para “no dar el pan a los perros ni las perlas a los cerdos”, según la fuerte expresión del divino Maestro (Mateo 7, 6) ↑
30 Diablo: Satán. En hebreo significa originariamente acusador, calumniador, lo mismo que el vocablo griego diablo ↑