✝ JESÚS POR MARÍA · PARA LA GLORIA DE DIOS
Tito
Nuevo Testamento
✦ Capítulos
123
✦ Capítulo 2
Enseñanzas para cada edad de la vida
1 Tú, empero, enseña lo que es conforme a la sana doctrina:
2 que los ancianos sean sobrios, graves, prudentes, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia ;
3 que las ancianas asimismo sean de porte venerable, no calumniadoras, no esclavas de mucho vino, maestras en el bien ,
4 para que enseñen a las jóvenes a ser amantes de sus maridos y de sus hijos, prudentes,
5 castas, hacendosas, bondadosas, sumisas a sus maridos, para que no sea blasfemada la Palabra de Dios
6 Exhorta igualmente a los jóvenes para que sean prudentes
7 En todo muéstrate como ejemplo de buenas obras. En la enseñanza ( muestra ) incorrupción de doctrina, dignidad,
8 palabra sana, intachable, para que el adversario se avergüence, no teniendo nada malo que decir de nosotros
9 ( Exhorta ) a los siervos a que obedezcan en todo a sus amos, agradándoles y no contradiciéndoles ,
10 que no los defrauden, antes bien muestren toda buena fe, a fin de que acrediten en todo la doctrina de Dios nuestro Salvador
La dichosa esperanza
11 Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres ,
12 la cual nos ha instruido para que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos vivamos sobria, justa y piadosamente en este siglo actual,
13 aguardando la dichosa esperanza y la aparición de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo ;
14 el cual se entregó por nosotros a fin de redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo peculiar suyo, fervoroso en buenas obras
15 Esto es lo que has de enseñar. Exhorta y reprende con toda autoridad. Que nadie te menosprecie. if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
2 Los ancianos: No habla aquí de los presbíteros (1, 7 y nota), sino de los fieles de edad madura
3 Nótese bien que el Apóstol no considera a las ancianas como personas que no tienen valor, sino muy al contrario, como misioneras del hogar, educadoras de las hijas casadas y modelos de virtud. Consuélense, pues, las ancianas que a veces creen estar de sobra. Su campo de acción es estrecho según las apariencias, pero es muy grato a Dios porque responde a su clara Voluntad. “Es necesario no juzgar las cosas según nuestro gusto, sino según el de Dios. Esta es la gran palabra: si somos santos según nuestra voluntad, nunca lo seremos; es preciso que lo seamos según la voluntad de Dios” (S. Francisco de Sales)
8 Para que el adversario se avergüence, esto es, que al verte irreprensible, encuentre motivo de humillarse interiormente para su propia y saludable edificación. No se trata, pues, en manera alguna, de que busquemos hundir al adversario en la derrota humillante, faltando a la caridad para con él y moviéndolo al odio más que a la contrición, sino como decía Ozanam, de hacerle amable esa religión cuya verdad queremos demostrar, pues que el apostolado no es una cuestión de dialéctica a lo humano (1 Co. 2, 5; Col. 2, 8), sino de espíritu, es decir, de rectitud interior (3, 10 s. y nota; Jn. 3, 19; 7, 17 y nota) para recibir la semilla que es la Palabra de Dios. Véase Mt. 13, 19 y nota
9 Cf. Ef. 6, 5-9; Col. 3, 22-25; 1 Tm. 6, 1 s., etc
11 ss. En este pasaje usado como Epístola de Navidad, S. Pablo vincula según se ve la primera venida de Jesús como Maestro (v. 11 y 12) con su Parusía o segunda venida como premio (v. 13). “He aquí que vengo presto, y conmigo mi recompensa” (Ap. 22, 12)
13 La dichosa esperanza: Así se llama el segundo advenimiento de Cristo en gloria y majestad (2 Ts. 2, 8; 1 Tm. 6, 14; 2 Tm. 1, 10; 4, 1; 4, 8). Dios y Salvador: No se refiere esta vez al Padre, sino, según el contexto, sólo a Jesucristo. Así lo han interpretado los Padres griegos y latinos
14 El hombre, dice S. Tomás, necesitaba dos cosas en su triste estado de perdición: Necesitaba la participación a la Divinidad, y ser despojado del hombre viejo. Jesucristo nos ha dado una y otra cosa: la primera al hacernos partícipes de la naturaleza divina con su gracia, y la segunda cuando nos regenera por medio del Bautismo. Cf. Mc. 16, 16. Un pueblo peculiar suyo: Cf. Hch. 15, 17 y nota
✦ Toda la Biblia
Compartir WhatsApp Facebook