Levítico
✦ Capítulo 26
IV. CONCLUSIONES
Bendiciones
1 “No os hagáis ídolos, ni erijáis imágenes ni estelas de culto; no coloquéis en vuestra tierra piedras esculpidas para postraros ante ellas, porque Yo soy Yahvé, vuestro Dios
2 Observad mis sábados, y respetad mi Santuario. Yo soy Yahvé
3 Si siguiereis mis leyes y guardareis mis mandamientos, poniéndolos en práctica,
4 os enviaré las lluvias a su tiempo, para que la tierra de sus productos y el árbol del campo su fruto
5 El tiempo de trillar la mies se prolongará entre vosotros hasta la vendimia, y la vendimia se prolongará hasta la siembra, y comeréis vuestro pan en abundancia, y habitaréis en seguridad en vuestra tierra
6 Yo daré paz al país, y dormiréis sin que nadie os espante; haré desaparecer del país las bestias feroces, y la espada no pasara por vuestra tierra
7 Perseguiréis a vuestros enemigos, que caerán ante vosotros al filo de la espada
8 Cinco de vosotros perseguirán a cien, y cien de vosotros pondrán en fuga a diez mil; y vuestros enemigos caerán ante vosotros al filo de la espada
9 Yo volveré hacia vosotros mi rostro. Yo os haré fecundos y os multiplicaré y mantendré mi alianza con vosotros
10 Comeréis frutos añejos, muy añejos, hasta echar fuera los añejos para dar cabida a los nuevos
11 Estableceré mi morada en medio de vosotros, y no os detestará mi alma
12 En medio de vosotros marcharé, y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo
13 Yo soy Yahvé, vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus esclavos; rompí las coyundas de vuestro yugo y os hice andar erguida la cabeza
Amenazas y maldiciones
14 Pero si no me escucháis ni cumplís todos estos mandamientos;
15 si despreciáis mis leyes y rechazáis mis preceptos, no haciendo caso de todos mis mandamientos y rompiendo mí pacto,
16 mirad lo que Yo entonces haré con vosotros: Traeré sobre vosotros el espanto, la consumación y la fiebre, que os abrasen los ojos y os consuman el alma. Sembraréis en vano vuestra semilla, pues se la comerán vuestros enemigos
17 Me volveré contra vosotros, de modo que seréis derrotados ante vuestros enemigos; os tiranizarán los que os aborrecen, y huiréis sin que nadie os persiga
18 Si ni aun con esto me obedeciereis, volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados
19 Quebrantaré vuestra orgullosa fuerza y haré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como bronce
20 Os esforzaréis inútilmente, pues vuestra tierra no dará sus productos, ni el árbol del campo sus frutos
21 Y si siguiereis oponiéndoos a Mí y no quisiereis oírme, volveré a castigaros siete veces más a causa de vuestros pecados
22 Soltaré contra vosotros las fieras del campo, que os privarán de vuestros hijos, destrozarán vuestro ganado y os reducirán a pocos, de modo que vuestros caminos queden desiertos
23 Si aun con esto no os dejareis corregir por Mí sino que siguiereis en oposición conmigo,
24 Yo también me opondré a vosotros, y os castigaré también por mi parte siete veces más por vuestros pecados
25 Traeré sobre vosotros la espada de la venganza que vengue mi pacto; y si os refugiareis en vuestras ciudades, enviaré la peste en medio de vosotros y seréis entregados en mano de vuestros enemigos
26 Cuando Yo os quebrantare el sostén del pan, diez mujeres cocerán (todo) vuestro pan en un solo horno, y os lo darán por peso; comeréis y no os saciaréis
27 Si después de esto todavía no obedeciereis y siguiereis oponiéndoos a Mí,
28 Yo me opondré a vosotros con saña, y os castigaré Yo también siete veces más por vuestros pecados
29 Comeréis la carne de vuestros hijos, y también la carne de vuestras hijas devoraréis
30 Destruiré vuestros lugares altos, abatiré vuestras estatuas, echaré vuestros cadáveres sobre los cadáveres de vuestros ídolos, y mi alma os detestará
31 Convertiré vuestras ciudades en desiertos y devastaré vuestros santuarios, no aceptaré ya más el olor grato de vuestros sacrificios;
32 y asolaré el país a tal extremo, que queden atónitos vuestros mismos enemigos al ocuparlo
33 A vosotros, empero, os esparciré entre las naciones, y desenvainaré la espada en pos de vosotros. Vuestro país será un yermo, y vuestras ciudades un desierto
34 Entonces disfrutará la tierra de sus sábados, todos los días que dure la desolación y vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; entonces sí que descansará la tierra y gozará de sus sábados
35 Durante todo el tiempo de la desolación descansará, lo que no pudo hacer en vuestros sábados cuando habitabais en ella
36 A los que quedaren de vosotros, les infundiré abatimiento en sus corazones en la tierra de sus enemigos; el ruido de una hoja que se vuela, los pondrá en fuga, huirán como quien huye de la espada, y caerán sin que nadie los persiga
37 Se atropellarán unos a otros, como delante de la espada, aunque nadie los persiga; y no podréis levantaros en presencia de vuestros enemigos
38 Pereceréis entre las naciones, y os devorará la tierra de vuestros enemigos
39 Y quienes de vosotros sobrevivan, serán consumidos por su propia iniquidad en los países de vuestros enemigos; y también por las iniquidades de sus padres serán consumidos como ellos
Conversión de Israel
40 Entonces cuando confesaren sus iniquidades y las iniquidades de sus padres, las que cometieron contra Mí por sus infidelidades; y cuando confesaren cómo me resistieron,
41 y cómo Yo por eso mismo resistí a ellos y los llevé al país de sus enemigos; cuando se doblegare su corazón incircunciso, y ellos aceptaren el castigo de su iniquidad,
42 Yo entonces me acordaré de mi alianza con Jacob, y también de mi alianza con Isaac, y asimismo de mi alianza con Abrahán; y me acordaré del país
43 Pero antes la tierra será abandonada por ellos y disfrutará de sus sábados, mientras quede desolada en su ausencia. Entretanto aceptarán el castigo de su iniquidad, por cuanto desecharon mis leyes y su alma detestó mis mandamientos
44 Pero aun con todo esto, estando ellos en tierra enemiga, no los desecharé ni los detestaré hasta destruirlos, anulando mi alianza con ellos, porque Yo soy Yahvé, su Dios,
45 sino que me acordaré en favor de ellos, de la alianza hecha con sus padres, a quienes saqué de la tierra de Egipto, a vista de las naciones, para ser su Dios. Yo soy Yahvé.”
46 Estos son los mandamientos, estatutos y leyes que Yahvé estableció entre Él y los hijos de Israel en el monte Sinaí, por boca de Moisés. if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 Este capítulo ha de leerse juntamente con los capítulos 29 y 30 del Deuteronomio. Es de notar que todas las sanciones de la Ley de Moisés son temporales. “Santo Tomás da como razón de esto la imperfección del pueblo, incapaz de apreciar los bienes y males espirituales (Suma Teológica I-II q. 99, a. 6). Es muy de tener en cuenta esta condescendencia divina a la condición del pueblo, condescendencia que desde la Ley se prolonga en casi todo el Antiguo Testamento, hasta los escritos de los postreros siglos del judaísmo. El Espíritu Santo va poco a poco abriendo los horizontes celestiales al pueblo, que sobre todo después de la vuelta del cautiverio, no gozaba de aquella felicidad que creían les había sido prometida por los profetas” (Nácar-Colunga). Estelas de culto , en hebreo massebah, pequeñas columnas de piedra que representaban a Baal. Cf. Éxodo 34, 13 y nota ↑
2 Respetad mi Santuario: El P. Páramo hace notar que los hebreos antes de entrar en el templo se quitaban el calzado y dejaban a la entrada el bastón que llevaban en la mano. Nunca atravesaban el Templo para pasar de un lado a otro, y salían de él sin volver jamás las espaldas al Santuario ↑
3 En Palestina, más que en otros países, las lluvias son un don de Dios. Hay dos cortos periodos de lluvia, de los cuales depende la cosecha. Esto explica expresiones como la del Salmo 142. 6 ↑
5 Descripción gráfica de la fertilidad del país prometido. La mies alcanza la vendimia, y ésta durará basta el tiempo de sembrar ↑
11 s. Citada en forma libre por San Pablo en II Corintios 6, 16, para mostrar que somos templos de Dios y participamos de las bendiciones dadas a Israel, que, si bien se refieren sólo a bienes materiales (cf. nota 1), son figuras de cosas invisibles de orden sobrenatural, imágenes del Reino de Jesucristo; pues “la ley no es sino una sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas” (Hebreos 10, 1). Cf. Éxodo 29, 4S y nota ↑
14 ss. Siendo Israel un pueblo de dura cerviz, le da Dios, por razones de educación espiritual, no solamente promesas, sino que lo amenaza también con castigos. Nada más patético que esta insistencia de un Dios celoso, temiendo siempre nuevas infidelidades, que desgraciadamente se cumplieron. La multitud de amenazas y promesas contribuía además a despertar en los mejores el deseo del Mesías y de su reino de gracia y amor. En este sentido la Ley era pedagogo para conducirnos a Cristo (Gálatas 3, 24) ↑
17 Sin que nadie os persiga: Es ésta la característica de la mala conciencia que tiembla ante el castigo que no ha de tardar ↑
30 Lugares altos . Así se llamaban los lugares de culto que los cananeos erigían en colinas y alturas vecinas a las ciudades. Estatuas: Traducción insegura. Según algunos se trataba de imágenes del sol ↑
34 s. Sus sábados , esto es, el reposo prescrito por la ley del año sabático, el que los israelitas tantas veces violaron. Cf. 25, 1 ss. Se cumplió esta amenaza en el tiempo del cautiverio, durante el cual el país quedó sin cultivar y pudo descansar por espacio de setenta años ↑
36 Huirán... y caerán: Y sin embargo, Dios no los aniquilará por completo. La raza judía queda, y se mantiene fuerte y poderosa en la dispersión en que vive desde hace veinte siglos, resistiendo a todas las persecuciones que tuvo que sufrir en la antigüedad, en la Edad Media y en los tiempos modernos ↑
41 Es como una profecía de la conversión de los judíos, anunciada para el fin de los tiempos por San Pablo (Romanos capítulo 11) ↑