✝ JESÚS POR MARÍA · PARA LA GLORIA DE DIOS
Jeremías
Antiguo Testamento
✦ Capítulo 52
Apéndice
Sitio y toma de Jerusalén
1 Veinte y un años tenía Sedecías cuando comenzó a reinar, y once años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Hamital, hija de Jeremías, de Lobná
2 Hizo lo que era malo a los ojos de Yahvé, imitando en todo los procederes de Joakim
3 Por eso la ira de Yahvé contra Jerusalén y Judá llegó a tal punto que los arrojó de su presencia. Pues Sedecías se rebeló contra el rey de Babilonia,
4 y entonces, el año noveno de su reinado, en el mes décimo, el diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército, contra Jerusalén. Acamparon frente a ella y construyeron en torno a ella baluartes;
5 y estuvo sitiada la ciudad hasta el año undécimo del rey Sedecías
6 En el mes cuarto, a nueve del mes, se apoderó el hambre de la ciudad, de modo que el pueblo del país carecía de pan
7 Entonces al abrirse brecha en la ciudad, todos los hombres de guerra huyeron, saliendo de la ciudad de noche, por el camino de la puerta que está entre los dos muros, junto al jardín del rey, mientras los caldeos rodeaban la ciudad; y se fueron hacia el Arabá
8 Mas el ejército de los caldeos persiguió al rey; y alcanzaron a Sedecías en los llanos de Jericó, cuando todo su ejército andaba ya disperso lejos de él
9 Capturaron al rey, y lo llevaron a Riblá situada en la tierra de Hamat, al rey de Babilonia, el cual pronunció sentencia contra él
10 El rey de Babilonia hizo degollar a los hijos de Sedecías, a la vista de éste; y también a todos los príncipes de Judá los hizo degollar en Riblá
11 A Sedecías le hizo sacar los ojos y le puso grillos de bronce; y el rey de Babilonia lo llevó a Babilonia, donde lo tuvo encarcelado hasta el día de su muerte
Ruina de la Ciudad Santa
12 En el mes quinto, el diez del mes, que fue el año diez y nueve del rey Nabucodonosor, rey de Babilonia, Nabuzardán, capitán de la guardia y palaciego del rey de Babilonia, llegó a Jerusalén
13 Y abrasó la Casa de Yahvé y el palacio del rey; asimismo puso fuego a todas las casas de Jerusalén, y a todos los palacios
14 Y todo el ejército que estaba allí con el jefe de la guardia, derribó todos los muros que rodeaban a Jerusalén
15 Parte de la gente pobre, y el resto del pueblo que había quedado en la ciudad, y los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia, y los artesanos que quedaban, fueron deportados por Nabuzardán, capitán de la guardia
16 Pero otra parte de los pobres del país los dejó Nabuzardán capitán de la guardia como viñadores y labradores
17 Los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce que había en la Casa de Yahvé, y las basas y el mar de bronce que estaban en la Casa de Yahvé, y se llevaron todo el bronce de ellos a Babilonia
18 Se llevaron también los calderos, las paletas, los cuchillos, los tazones, las cucharas, y todos los utensilios de bronce que se usaban para el culto
19 El capitán de la guardia tomó igualmente las palanganas, los braseros, los tazones, los calderos, los candeleros, las cucharas y los platos; el oro de lo que era de oro, y la plata de lo que era de plata
20 En cuanto a las dos columnas, el mar y los doce bueyes de bronce que había debajo, y las basas que Salomón había hecho para la Casa de Yahvé, era imposible pesar el bronce de todos estos objetos
21 Las columnas tenían una altura de diez y ocho codos cada una, y un cordel de doce codos indicaba su circunferencia. Su grosor era de cuatro dedos y eran huecas
22 Había sobre cada una un capitel de bronce; el capitel de la primera tenía una altura de cinco codos y alrededor del capitel había una red y granadas, todo de bronce. Lo mismo la otra columna, con las granadas
23 Noventa y seis granadas eran visibles. Todas las granadas eran cien sobre la red, todo alrededor (del capitel)
Muerte de los jefes
24 El capitán de la guardia tomó a Seraías, que era Sumo Sacerdote, y a Sofonías, el segundo sacerdote, y a los tres porteros
25 De la ciudad tomó a un eunuco que era comandante del ejército, y siete hombres de la corte del rey, que fueron hallados en la ciudad, y al secretario del jefe del ejército, a cuyo cargo estaba el reclutamiento del pueblo del país, y sesenta hombres del pueblo del país que se encontraban en la ciudad. Los prendió Nabuzardán, capitán de la guardia, y los llevó al rey de Babilonia, a Riblá
27 Y el rey de Babilonia los entregó a la muerte en Riblá, en la tierra de Hamat. Y Judá fue deportado cautivo fuera de su país
Las deportaciones de judíos
28 Éste es el pueblo que deportó Nabucodonosor: El año séptimo, tres mil veinte y tres judíos;
29 el año diez y ocho de Nabucodonosor, ochocientas treinta y dos personas de Jerusalén
30 El año veinte y tres de Nabucodonosor, Nabuzardán, capitán de la guardia, deportó setecientos cuarenta y cinco judíos; en total, cuatro mil seiscientos
Jeconías puesto en libertad
31 El año treinta y siete del cautiverio de Jeconías, rey de Judá, en el duodécimo mes, el veinte y cinco del mes, Evil-Merodac, rey de Babilonia, en el primer año de su reinado, levantó la cabeza de Jeconías, rey de Judá, y le sacó de la cárcel
32 Habló con él amistosamente, y puso su trono sobre los tronos de los reyes que tenía consigo en Babilonia
33 También le mudó los vestidos de cárcel, y (Jeconías) comió siempre en su presencia, todos los días de su vida
34 Para su sustento, el rey de Babilonia le asignó una manutención perpetua, cada día una ración fija, hasta el día de su muerte, todos los días de su vida. if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
1 Este capítulo es un apéndice añadido para demostrar el cumplimiento de las profecías acerca de la ruina de Jerusalén. Corresponde a IV Reyes 24, 18-25, 30. Véase allí las notas
9 s. En el correspondiente pasaje de los Libros de los Reyes (véase nota al versículo 1) faltan estos detalles. Cf. 32, 4
12 s. Es el cumplimiento de lo anunciado en 34, 22 y 37, 7. Véase 39, 12 ss
15 s. Véase 39, 9 s
20 Era imposible pesar el bronce: Tan grande fue el botín que hicieron. Cf. III Reyes 7, 15 ss. y 47; IV Reyes 16, 17
23 Texto dudoso: Bover-Cantera vierte: Las granadas eran noventa y seis, al aire. Por su parte, Nácar-Colunga: Las granadas eran noventa y seis, pendientes
31 Evil-Merodac, en babilónico Amilmarduk, fue sucesor de Nabucodonosor. Levantó la cabeza de Jeconías (cf. IV Reyes 25, 27-30), es decir, le dio la libertad, aunque lo guardase en palacio. Esta benevolencia del rey de Babilonia para con el rey de Judá procedía, según tradición judía, de que habían hecho amistad en la cárcel donde aquél había estado encerrado por su padre. Gracias a esto se conservó con Jeconías la estirpe de David, tal como el Evangelio nos la presenta en la genealogía de Jesús (véase Mateo l, 12 ss.; Lucas 1, 32)
✦ Toda la Biblia
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