✝ JESÚS POR MARÍA · PARA LA GLORIA DE DIOS
2 Reyes
Antiguo Testamento
✦ Capítulo 6
Otro milagro de Eliseo
1 Dijeron los discípulos de los profetas a Eliseo: “Mira, el lugar donde habitamos contigo, es muy estrecho para nosotros
2 Vayamos, pues, a la ribera del Jordán; allí tomaremos cada uno una viga y haremos para nosotros un lugar donde habitemos.” Él respondió: “¡Id!”
3 Más uno de ellos dijo: “Haznos el favor de venir con tus siervos.” “Yo iré”, contestó él
4 Se fue con ellos, y llegaron al Jordán, donde cortaron maderas
5 Pero mientras uno cortaba una viga, se le cayó el hierro en el agua, por lo cual exclamó: “¡Ay, señor mío! Era prestado.”
6 Preguntó el varón de Dios: “¿Dónde ha caído?” Y habiéndosele indicado el lugar, cortó un palo, y lo arrojó allí; y salió el hierro flotando
7 Entonces dijo: “Recógelo”; y él alargó la mano y lo asió
Eliseo y los sirios
8 El rey de Siria estaba en guerra con Israel; y en un consejo que celebró con sus siervos, dijo: “En tal y tal parte estará mi campamento.”
9 Entonces el varón de Dios mandó a decir al rey de Israel: “Guárdate de pasar por tal lugar; que por allí van a bajar los sirios.”
10 Envió el rey de Israel gentes al lugar que el varón de Dios le había señalado y respecto del cual le había prevenido. Y así se resguardó repetidas veces
11 El corazón del rey de Siria se inquietó por esa táctica, por lo cual llamó a sus servidores y les dijo: “¿No queréis manifestarme quién de nosotros está de parte del Rey de Israel?”
12 Respondió uno de sus servidores: “Ninguno, oh rey, señor mío; sino que Eliseo, el profeta que está en Israel, manifiesta al rey de Israel las palabras que tú dices en tu alcoba.”
13 Dijo entonces (el rey) : “Id y ved dónde está, y enviaré a prenderle.” Luego le dieron esta noticia: “He aquí que está en Dotan.”
14 Envió, pues, allí caballos y carros y muchas tropas, que vinieron de noche y cercaron la ciudad
15 Y cuando el criado del varón de Dios se levantó muy de mañana y salió, he aquí que tropas tenían cercada la ciudad con caballos y carros. El criado le dijo: “¡Ay! señor mío, ¿qué haremos?”
16 Mas él respondió: “No tengas miedo; pues los que están con nosotros son más que los que están con ellos.”
17 Luego Eliseo se puso a orar, diciendo: “¡Yahvé, ábrele los ojos, para que vea!” Y Yahvé abrió los ojos del criado y vio éste que el monte estaba lleno de caballos y de carros de fuego en derredor de Eliseo
18 Después bajaron (los sirios) contra Eliseo, el cual oró a Yahvé y dijo: “Hiere, te ruego, a estos gentiles con ceguera.” En efecto (Yahvé) los hirió con ceguera, conforme a la súplica de Eliseo
19 Entonces Eliseo les dijo: “No es éste el camino, ni es ésta la ciudad. Seguidme, y os llevaré al hombre que buscáis.” Y los condujo a Samaría
20 Cuando llegaron a Samaría, dijo Eliseo: “¡Yahvé, abre los ojos de estos hombres para que vean!”, y Yahvé les abrió los ojos, de modo que vieron, y he aquí que estaban en medio de Samaría
21 Al verlos el rey de Israel dijo a Eliseo: “¿Los mato, padre mío?”
22 Pero él dijo: “No los mates. Mata a quienes has cautivado con tu arco y con tu espada. Pero a éstos, ponles delante pan y agua, para que coman y beban, y después se vuelvan a su señor.”
23 Les dio una gran comida; y comieron y bebieron; luego los despachó, y se fueron a su señor. Tras lo cual las bandas sirias no volvieron más al país de Israel
Hambre en Samaría
24 Después de esto Benhadad, rey de Siria, reunió todo su ejército, subió y puso sitio a Samaría
25 Hubo mucha hambre en Samaría y duró el sitio hasta el extremo de venderse una cabeza de asno por ochenta siclos de plata, y la cuarta parte de un cabo de estiércol de paloma por cinco siclos de plata
26 Fue entonces que al pasar el rey de Israel sobre la muralla, una mujer le gritó, diciendo: “¡Sálvame, oh rey, señor mío!”;
27 el cual le respondió: “Si no te salva Yahvé, ¿cómo puedo salvarte yo? ¿Con los productos de la era o del lagar?”
28 Y el rey le preguntó: “¿Qué tienes?” Ella contestó: “Esta mujer me dijo: «Da tu hijo para que le comamos hoy, y mañana comeremos al mío.»
29 Cocimos, pues, a mi hijo, y le comimos; mas cuando yo al día siguiente le dije a ella: «Entrega a tu hijo para que le comamos», escondió a su hijo.”
30 Al oír las palabras de la mujer, rasgó el rey sus vestidos; y mientras proseguía andando por la muralla, el pueblo observaba el cilicio que por dentro llevaba sobre su cuerpo
31 Dijo entonces: “Esto haga Dios conmigo, y más aún, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, queda hoy sobre sus hombros.”
32 Eliseo se hallaba a la sazón sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con él, cuando (el rey) envió uno de los hombres que le servían; pero antes que llegara este enviado a su casa, dijo (Eliseo) a los ancianos: “¿Habéis visto cómo ese hijo de homicida manda a cortarme la cabeza? Mirad: cuando llegue el enviado, cerrad la puerta y rechazadle en la puerta. ¿No se oye ya, en pos de él, el ruido de los pies de su señor?”
33 Estaba todavía hablando con ellos, cuando he aquí que llegó el emisario a su casa, y dijo: “He aquí que esta calamidad viene de Yahvé. ¿Qué tengo ya que esperar de Yahvé?” if !supportFootnotes endif
✦ Notas de Monseñor Straubinger
5 Cf. 4, 38 ss. A eso llegaba la pobreza de estos hombres de Dios; ni siquiera disponían de un hacha propia. Pero disponían del poder de Dios para hacer milagros. Cf. el caso de San Pedro en Hechos 3, 6
6 En este leño que hace flotar el hierro vemos la eficacia de la Cruz en que Cristo, por su mérito, levanta al hombre hundido por la culpa (San Ambrosio)
16 “¿Dónde están, exclama San Ambrosio, dónde están los que dicen que las armas de los hombres son más poderosas que las oraciones de los Santos?” (Sermón 86). Dios nos pone aquí de lleno ante la realidad sobrenatural, para ejercitar fuertemente nuestra fe. La afirmación de Eliseo, de tener mucho más ejército que el rey Benhadad, parece una broma risible, ¡Acabamos de ver que no tenían ni un hacha! (Versículo 5). Sin embargo, en realidad invisible, había allí mismo una fuerza inmensa. ¡Oh, si nuestra fe fuese siquiera como un grano de mostaza! (Lucas 17, 6). “Nuestros ojos no se fijan en las cosas visibles sino en las invisibles, porque las cosas visibles no duran más que un tiempo, y las invisibles son eternas” (II Corintios 4, 18)
18 La ceguera no fue absoluta, sino sólo una ilusión óptica, de manera que al ver los objetos no podían conocerlos. Así opina San Agustín
25 El cabo contenía 2 litros más o menos. El asno era animal legalmente impuro (Levítico 11, 25), cuyo consumo demuestra la más extrema necesidad, como se ve en los versículos 28 ss
28 Para que le comamos: Véase Levítico 26, 29; Deuteronomio 28, 53
30 El cilicio: el áspero saco que usaban los penitentes y los que estaban de luto
33 En vez de “emisario” ha de leerse, según Crampón: el rey. (Nova Vulgata: “apparuit rex, qui veniebat ad eum” . Nótese la blasfemia contra Dios, con la cual el rey pretende justificar su conducta con Eliseo, ¡Cuántos hay que en vez de humillarse saludablemente ante las pruebas, acusan de crueldad al Padre celestial! En el siguiente capítulo veremos una vez más, cómo el Señor responde a nuestras ingratitudes con nuevos favores
✦ Toda la Biblia
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