El Purgatorio es el estado en el que se encuentran las almas que han muerto en gracia de Dios, pero que aún necesitan purificarse. No es un castigo eterno, sino una misericordia de Dios. Allí las almas ya están salvadas, no pueden pecar, sufren por amor y desean profundamente a Dios.
Dales, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.
Oh Jesús misericordioso, que ardéis en amor por las almas, os suplico que tengáis piedad de las almas del purgatorio, especialmente de aquellas más abandonadas y necesitadas de tu misericordia. Amén.
Padre Eterno, te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con todas las Misas celebradas hoy en el mundo, por todas las benditas almas del purgatorio, por los pecadores en todas partes, por los de mi hogar y los de mi familia. Amén.
Señor Dios Todopoderoso, te pido por el alma de ________, perdona sus pecados y recíbela en tu Reino. Que tu misericordia la envuelva y la lleve pronto a la luz de tu presencia. Amén.
Oh María, Madre de misericordia, intercede por las almas del purgatorio y alcánzales pronto el descanso eterno junto a tu Hijo Jesús. Amén.